lunes, 26 de septiembre de 2016

LA MIRADA

Recuerdo cuando era pequeña y mis padres me llevaban a playas nudistas a disfrutar de la naturaleza y a bañarnos en libertad. Lo hacían prácticamente a escondidas de amigos y familiares. Playas tranquilas, sin ruido, ni masajistas, ni vendedores ambulantes, ni niños gritones. El paraíso. Con el paso de los años, y como en casi todo, las normas empezaron a aparecer. Que si no te puedes desnudar en esta playa, que en la otra sí, que hay que seguir algunas reglas... El debate estaba abierto.
Lo mismo pasó cuando las mujeres empezamos a practicar topless. ¿Eso se debía hacer en playas nudistas o en las playas llamémoslas normales? Luego apareció la polémica de los perros. Multas desorbitadas si llevabas a tu perro a bañarse al mar. Algo tan natural como ir a la playa a pegarse un chapuzón se convertía cada año en una complicación más grande. Pero hay algo que nunca ha cambiado. Es sabido por todos, que en las playas nudistas siempre ha habido y habrá mirones. Frikis que se ponen las gafas de bucear y nadan a medio metro tuyo. O colgados que se colocan estratégicamente detrás de una roca durante horas creyendo que no les vemos. Forma parte del espectáculo y aunque pueden incomodar un poco al principio, al final te acostumbras. El problema viene ahora, cuando en este siglo llevamos cámara en el móvil y fotografiar al nudista no está considerado un delito. Cuando digo nudista, digo también niño nudista. ¿En serio? ¿Tengo que dejar que un tipo que no sé quién es haga fotos a mi hijo desnudo sin que yo pueda hacer nada? ¿Nos estamos volviendo locos?
El Código Penal dice lo siguiente: Se tipifica como un delito de corrupción de menores el hecho de "captar" imágenes de niños que puedan ser consideradas "pornografía infantil". Pero para ello, estas deben mostrar a los menores en "actitud libidinosa".
Me parece increíble y muy perverso. La pornografía la pone la mirada del pedófilo o pederasta que hace la fotografía, no el niño. El niño es solo un niño. Y si se te ocurre denunciar al voyeur o intentas mirar qué fotos te ha hecho con su móvil, te puede demandar él a ti. Por un delito de vulneración de su intimidad. Sí, amigos, es el mundo al revés.
No puedo llevar a mi perro a la playa pero sí puedo fumar y tirar la colilla sin que nadie me diga nada. No puedo bañarme desnuda en ninguna playa que no sea considerada nudista, pero por lo visto, tampoco puedo tomar el sol ¿vestida? Sí, les hablo del famoso burkini. El debate del verano. Para los que no lo sepan, el burkini es una prenda de baño de manga larga que cubre el cuerpo de la mujer desde la cabeza hasta los tobillos. Prohibido en las playas de ciudades como Niza o Cannes, ha llegado a los tribunales en algunos países como Italia o Alemania. Es de sentido común que no nos podemos tirar vestidos a ninguna piscina pública ni parque acuático, pero ¿en la playa? Una de las pocas cosas gratis que tenemos y nos van a decir cómo disfrutarla.
Las razones para los que argumentan el veto de esta prenda es de dos tipos: preservar la laicidad y por motivos de higiene. Lo de la higiene es una excusa, está claro que es un tema completamente religioso. Si no, ¿por qué se tiene que increpar a una mujer en la playa de Niza, que está tumbada tomando el sol con su atuendo de diario? Es completamente absurdo. Le permitimos que vaya vestida así por la calle pero en la playa la obligamos a sacarse el hijab. Pues sí. Humillante la forma en que obligaron a la pobre mujer a desvestirse cobrándole encima 38 euros de multa.
No me cansaré de decirlo. Vamos claramente para atrás. Visto el machismo que ha reinado en los JJOO de Río, les invito a que busquen en Google fotos de los equipos de voley de los años 70 en Irán. Verán a las deportistas vestidas con un uniforme de lo más normal, con sus pantalones cortos y su camiseta. Lo mismo con la natación. En la actualidad, podemos ver a las chicas iraníe tapadas de cuerpo entero, dejando solo la cara al aire libre. Y todavía hay gente que argumenta que van así porque quieren y que tienen todo el derecho del mundo a estar sometidas si ellas lo desean.
Dejando a parte el hecho de que una mujer sometida o maltratada es incapaz de decidir absolutamente nada, a esta mujer tan poco libre, Siam, que es como se llama la señora avergonzada en la playa de Niza, ¿la vamos a privar encima de tomar el sol en la arena o de bañarse en el mar? ¿En serio? ¿No sería mejor que hubiera lugares libres, donde todos pudiéramos hacer lo que nos diera la gana con nuestro cuerpo y nuestra ropa? Nudismo, topless, bañador, neopreno o burkini. Solo se trata de desconectar un poco, tomar el sol y darse un baño en el mar. Con nuestro hijos o nuestras mascotas. Pues no, lo complicamos con leyes absurdas. Pero una cosa está clara, cualquier tarado puede fotografiarme ya sin esconderse detrás de ninguna roca, porque... ¡eso no es delito!

lunes, 8 de agosto de 2016

ETERNO DOMINGO

Para un soltero, las vacaciones son como un eterno domingo. Te alquilas un apartamento en la playa, con la idea de desconectar. Te das cuenta del error cuando llevas una semana y tienes la sensación de que ha pasado un año. ¡Relájate y disfruta! Te dicen tus amigos con niños y familia. Soy soltera, descanso y duermo lo que me da la gana durante el año. Supongo que por eso no valoro tanto el descanso vacacional. Si a eso sumamos, que me he pillado un apartamento sin wifi y que he dejado mi ordenador portátil en Barcelona, pues el resultado es que me subo por las paredes. En una semana mi móvil ya no tiene gigas y he cazado todos los pokémons que un ser humano puede soportar.
Estoy tirada en la playa mirando los mails en mi iPhone, cuando en la bandeja de entrada aparece un mensaje nuevo pidiéndome un artículo para este diario. Un regalazo contra mi aburrimiento. Pero entonces, me acuerdo de mi estúpido plan de desconexión y pienso ¿cómo y dónde lo escribo? Tengo una libreta y un boli, creo que me acuerdo de cómo funcionaba esto. Pero como no tengo palomas mensajeras, hay que buscar la manera de pasarlo a un ordenador y mandar un mail, porque tengo demasiada presbicia como para escribir directamente al teléfono.
Paseando por el pueblo encuentro un lugar llamado Wifi Bar Playa. Un bar lleno de ordenadores del siglo pasado conectados a una máquina para tirar monedas. 10 minutos por 50 céntimos. Un sudor frío invade mi cuerpo, pienso en mi maravilloso Mac castigado en Barcelona. Pongo los dedos encima del ordenador del pleistoceno y me digo: "A por ello". No puede ser tan difícil. La verdad es que de momento es lo más emocionante que me ha pasado este verano. Me doy cuenta de que me gusta mi trabajo y que hay dos cosas en la vida por las que vale la pena luchar: el wifi y el aire acondicionado. Sin ellos, las vida no tiene ningún sentido.

sábado, 2 de julio de 2016

ETIQUETA




Siempre he pensado que cada vez que alguien entra dentro de un grupo cerrado, excluye al mundo entero. No me gustan los guetos. No me gusta tener que ir a bares gais cuando quedo con mis amigos gais, a bares de lesbianas cuando quedo con mis amigas lesbianas ni a bares heteros cuando quedo con mis amigos heteros. ¿Por qué no hacemos con el ocio lo mismo que hacemos, por ejemplo, con el cine, los paseos o los restaurantes? Tengo un amigo con el que me gusta ir a la playa, otra amiga a la que le gusta ir de compras y mi amigo tranquilo con el que me gusta pasear. Toda esa gente ni son gais, ni trans, ni bisexuales, ni lesbianas. Solo son mis amigos. Me da igual con quien se acuesten, y lo digo muy en serio.
Tendríamos que estar todos más a favor de los derechos humanos y dejarnos de tanta etiqueta. Quiero un bar donde estén todos mis amigos y todos seamos felices. ¿Parece fácil, verdad? Pues ese sitio no existe. No me gusta dividir el mundo en géneros. Me parece un atraso y muy complicado. El mundo está lleno de personas con fantasías y deseos diversos. Heteros que de vez en cuando se lían con alguien de su mismo sexo, parejas que se abren y deciden seguir amándose pero practicando sexo con otros, amantes del bdsm, gais, lesbianas, heterogais, transexuales, bisexuales, asexuales, pansexuales, intergéneros, poliamorosos, heterotransgénicos, abiertos, cerrados, activos, pasivos... ¿No os dais cuenta de que se nos están acabando las etiquetas?
No solamente mutan los acuerdos de la CUP, las personas también. ¿El que hoy es hetero, mañana se tiene que llamar de otra forma porque se ha pegado un revolcón? Propongo que cada uno haga lo que le dé la real gana con su cuerpo y quedarnos con solo dos etiquetas: tolerantes e intolerantes.

FANÁTICO HOMÓFOBO

Y cuando estoy escribiendo este artículo creyéndome realmente lo que digo, un fanático homófobo mata a 50 personas en un bar gay de Orlando. Entonces salgo de la burbuja donde vivo y entiendo que algunos gais estén a favor de encerrarse en su mundo. Supongo que se sienten protegidos de la mala gente que desgraciadamente también existe en nuestro moderno país. Les hablo de ataques verbales, miradas incómodas, comentarios sutiles, agresiones, palizas... Pero en su barrio nadie les juzga. Luego salen un día al año a decir que están orgullosos y todos contentos. Ellos y el Gobierno, que se cree muy guay por permitir el día del orgullo en su país. El problema sigue allí, aunque no lo queramos ver.
Y me he dado cuenta de eso ya no tanto por la matanza en sí sino por el enfoque que le están dando los medios. Parece que el hecho de que sea un club gay el atacado, y el asesino un americano musulmán que frecuentaba más los bares de ambiente que las mezquitas, no es relevante. Casi todos los medios, menos algún artículo suelto, definen la masacre como un acto terrorista clarísimo. Ataque + hombre musulmán = terrorismo. Y el debate se centra en las armas. No lo entiendo. Es evidente que el asesino es un gay armarizado que por culpa de su religión se odia tanto a sí mismo que llega a perder la cabeza viviendo una doble vida y provocando la mayor masacre de la historia de Estados Unidos. Pero parece que el debate sobre la homofobia no interese. Supongo que será porque en países cómplices del nuestro y de los americanos, como Catar o Arabia Saudí, también matan a los homosexuales. ¿Será eso? Hay como una asquerosa complicidad con este tema. Como si no toda la población empatizara al 100% con las víctimas. Y mientras esto siga así, mientras miremos este problema como si no existiera, ellos seguirán en su gueto mientras en otras partes del mundo son perseguidos y asesinados. Y en nuestro país no tenemos musulmanes radicales. Tenemos la religión católica, que es tremendamente homófoba y condena a miles de fieles a vivir vidas desgraciadas solo por el hecho de amar a personas de su mismo sexo. No los matan, pero les condenan a una vida de tortura, oscuridad y pena. Son machacados por la religión que les debería amar, tratándolos de tarados y enfermos.
Entonces me doy cuenta de que todavía falta mucho para que podamos ser felices todos en mi bar. Pero no hay que perder la esperanza. De repente aparece alguien que tiene un gesto que nos hace pensar. Le hablo del exsenador americano Harry Wofford. Un hombre de 90 años de edad que después de perder a su esposa, con la que llevaba 50 años de feliz matrimonio, se casó hace un par de meses con un hombre. Y cuando le preguntaron si había salido del armario, contestó: «No me clasifico a mí mismo basándome en el género de aquellos a los que amo». Y yo que me emociono y pienso... Está claro que el que tiene que salir del armario es el mundo entero.

lunes, 27 de junio de 2016

ME CABREA





Que un presidente del Gobierno en funciones diga públicamente y sin ningún pudor ni vergüenza alguna, que a nadie le apetecen los debates, me parece un auténtico escándalo. Sí, eso le dijo el Sr. Rajoy a Pepa Bueno en la cadena SER hace unos días. Y se quedó tan ancho. Como si yo digo que me da pereza escribir este artículo o a la pescadera de mi barrio un día le da por no cortarme el bacalao. Sr. Mariano, ¡es su trabajo! Y lo hace porque le da la gana. Podría seguir en el Partido Popular sin ser el candidato a las elecciones. Se podría ahorrar todos los debates. ¿Por qué narices no lo hace?
Un hombre que trabaja en la mina puede permitirse el lujo de decir que le da pereza bajar a currar. Pero es que si no lo hace, igual se queda en el paro o sin poder alimentar a sus hijos. ¿Pero usted? ¿Cómo se atreve a decir eso? Usted que cobra un sueldazo al año. Usted que tiene la jeta de volverse a presentar a las elecciones, cuando no ha sido capaz de formar gobierno con nadie. Cómo me cabrean estas cosas.
Aunque tendríamos todos que estar más que acostumbrados, ya que el Sr. Rajoy nos ha regalado tantas perlas y ha dicho tantas tonterías –«… y la europea, los chuches, los hilitos de plastilina, los españoles muy españoles y mucho españoles, los catalanes hacen cosas...»–, pero no lo estamos. No nos acostumbramos porque se supera cada día más. No le apetecen los debates, dice. No me extraña, si cada vez que lo dejan suelto y va a la tele o a la radio la lía parda. ¡Pero es que nadie se da cuenta!

EL TEMA TRANSVERSAL DE LA CORRUPCIÓN

Y no hablo de los votantes de otros partidos, hablo de los del suyo. Gente del PP. ¿Que no lo ven? Estarán ciegos y sordos. Y no quiero entrar en el tema de lacorrupción, eso por desgracia ya es un tema transversal. No se salvan ni los Alcántara. A más de uno le habrá dado un soponcio al descubrir que la pareja que representa a España a la perfección en la ficción también lo hace muy bien en el mundo real. Sí, amigos, después de tantas décadas, 'Cuéntame' ya ha llegado al presente. Anticorrupción acusa a Imanol Arias y a Ana Duato de defraudar 2,9 millones de euros.
Y cómo me cabrea que me manden papeles físicos a casa. Las malditas páginas amarillas de cada año o la propaganda electoral. No quiero que nos gastemos más de 140 millones en otras elecciones, absurdas porque todo el mundo va a votar lo mismo. El problema no es de los que votamos, el problema lo tienen los políticos que no saben que hacer con nuestros votos. No se han puesto de acuerdo hoy, ¿qué les lleva a pensar que lo van a hacer mañana?
Me cabrean los ciclistas que van enganchados a mi coche cuando tienen un carril bici en la calle paralela. Me cabrea que me piten cuando voy andando tranquilamente por la acera. Me he dado de baja del Bicing porque me da miedo ir en bici por mi ciudad. Me da miedo matar a alguien un día sin querer. El ciclista tiene derecho a conducir en sentido contrario, las leyes se lo permiten y yo cada vez que giro por Balmes con el coche a la altura de Provença pienso que alguien morirá pronto allí. Esta vez será un ciclista y lo matará el coche. ¿Entonces qué? Por lo menos el coche tiene seguro. No entiendo quién decidió un día, que las bicis no tenían por qué estar aseguradas. Que podían saltarse los semáforos y conducir en sentido contrario. Es absurdo.

ENTRE EL TAMPÓN Y LA COPA VAGINAL

Tan absurdo como debatir entre el tampón y la copa vaginal. Otro tema que me cabrea. Una es ecológica y te dura toda la vida y el otro te cuesta una pasta cada mes y está lleno de productos químicos que no solamente atacan tu cuerpo, sino que alteran tu sangrado para que gastes más tampones. ¿Dónde está el debate? No hay debate. Sé de lo que hablo, utilizo la copa vaginal desde hace más de 10 años. La compré en Francia por internet en un momento en que la gente no sabía ni lo que era.
Y ahora que sale una noticia que le da bombo, la gente aprovecha para atacar políticamente a los que la promueven. Me parece una idea brillante y, dejando aparte la salud sexual, creo que sería bueno también a nivel económico. A la gente pobre, le iría muy bien saber que su menstruación no tiene por qué costarle dinero cada mes. Pero, claro, hay empresas privadas a las que no les interesa que esto se promueva ni se sepa.
Es como las compresas que venden para las pérdidas de orina. Voy a escribir algo muy importante: mearse encima no es normal. No hay que vender compresas, hay que tonificar el suelo pélvico y hacer ejercicio. Es como si me venden un cubo para vomitar porque me duele el estómago. Absurdo. Este país normaliza las cosas de una forma tremenda a favor de sus intereses. No es normal nada de lo que pasa. Pero desgraciadamente es muy habitual. Seguiremos viajando en contra dirección, meándonos encima y con un futuro presidente del Gobierno al que le da pereza hablar.
TEMAS

ME CABREA





Que un presidente del Gobierno en funciones diga públicamente y sin ningún pudor ni vergüenza alguna, que a nadie le apetecen los debates, me parece un auténtico escándalo. Sí, eso le dijo el Sr. Rajoy a Pepa Bueno en la cadena SER hace unos días. Y se quedó tan ancho. Como si yo digo que me da pereza escribir este artículo o a la pescadera de mi barrio un día le da por no cortarme el bacalao. Sr. Mariano, ¡es su trabajo! Y lo hace porque le da la gana. Podría seguir en el Partido Popular sin ser el candidato a las elecciones. Se podría ahorrar todos los debates. ¿Por qué narices no lo hace?
Un hombre que trabaja en la mina puede permitirse el lujo de decir que le da pereza bajar a currar. Pero es que si no lo hace, igual se queda en el paro o sin poder alimentar a sus hijos. ¿Pero usted? ¿Cómo se atreve a decir eso? Usted que cobra un sueldazo al año. Usted que tiene la jeta de volverse a presentar a las elecciones, cuando no ha sido capaz de formar gobierno con nadie. Cómo me cabrean estas cosas.
Aunque tendríamos todos que estar más que acostumbrados, ya que el Sr. Rajoy nos ha regalado tantas perlas y ha dicho tantas tonterías –«… y la europea, los chuches, los hilitos de plastilina, los españoles muy españoles y mucho españoles, los catalanes hacen cosas...»–, pero no lo estamos. No nos acostumbramos porque se supera cada día más. No le apetecen los debates, dice. No me extraña, si cada vez que lo dejan suelto y va a la tele o a la radio la lía parda. ¡Pero es que nadie se da cuenta!

EL TEMA TRANSVERSAL DE LA CORRUPCIÓN

Y no hablo de los votantes de otros partidos, hablo de los del suyo. Gente del PP. ¿Que no lo ven? Estarán ciegos y sordos. Y no quiero entrar en el tema de lacorrupción, eso por desgracia ya es un tema transversal. No se salvan ni los Alcántara. A más de uno le habrá dado un soponcio al descubrir que la pareja que representa a España a la perfección en la ficción también lo hace muy bien en el mundo real. Sí, amigos, después de tantas décadas, 'Cuéntame' ya ha llegado al presente. Anticorrupción acusa a Imanol Arias y a Ana Duato de defraudar 2,9 millones de euros.
Y cómo me cabrea que me manden papeles físicos a casa. Las malditas páginas amarillas de cada año o la propaganda electoral. No quiero que nos gastemos más de 140 millones en otras elecciones, absurdas porque todo el mundo va a votar lo mismo. El problema no es de los que votamos, el problema lo tienen los políticos que no saben que hacer con nuestros votos. No se han puesto de acuerdo hoy, ¿qué les lleva a pensar que lo van a hacer mañana?
Me cabrean los ciclistas que van enganchados a mi coche cuando tienen un carril bici en la calle paralela. Me cabrea que me piten cuando voy andando tranquilamente por la acera. Me he dado de baja del Bicing porque me da miedo ir en bici por mi ciudad. Me da miedo matar a alguien un día sin querer. El ciclista tiene derecho a conducir en sentido contrario, las leyes se lo permiten y yo cada vez que giro por Balmes con el coche a la altura de Provença pienso que alguien morirá pronto allí. Esta vez será un ciclista y lo matará el coche. ¿Entonces qué? Por lo menos el coche tiene seguro. No entiendo quién decidió un día, que las bicis no tenían por qué estar aseguradas. Que podían saltarse los semáforos y conducir en sentido contrario. Es absurdo.

ENTRE EL TAMPÓN Y LA COPA VAGINAL

Tan absurdo como debatir entre el tampón y la copa vaginal. Otro tema que me cabrea. Una es ecológica y te dura toda la vida y el otro te cuesta una pasta cada mes y está lleno de productos químicos que no solamente atacan tu cuerpo, sino que alteran tu sangrado para que gastes más tampones. ¿Dónde está el debate? No hay debate. Sé de lo que hablo, utilizo la copa vaginal desde hace más de 10 años. La compré en Francia por internet en un momento en que la gente no sabía ni lo que era.
Y ahora que sale una noticia que le da bombo, la gente aprovecha para atacar políticamente a los que la promueven. Me parece una idea brillante y, dejando aparte la salud sexual, creo que sería bueno también a nivel económico. A la gente pobre, le iría muy bien saber que su menstruación no tiene por qué costarle dinero cada mes. Pero, claro, hay empresas privadas a las que no les interesa que esto se promueva ni se sepa.
Es como las compresas que venden para las pérdidas de orina. Voy a escribir algo muy importante: mearse encima no es normal. No hay que vender compresas, hay que tonificar el suelo pélvico y hacer ejercicio. Es como si me venden un cubo para vomitar porque me duele el estómago. Absurdo. Este país normaliza las cosas de una forma tremenda a favor de sus intereses. No es normal nada de lo que pasa. Pero desgraciadamente es muy habitual. Seguiremos viajando en contra dirección, meándonos encima y con un futuro presidente del Gobierno al que le da pereza hablar.
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sábado, 23 de abril de 2016

LA CAJA DE LA MEDIOCRIDAD


Me pongo a escribir este artículo y por primera vez en mucho tiempo no sé muy bien qué decir. No es que no tenga nada que decir, todo lo contrario, tengo muchas cosas que decir. Demasiadas. Arden dentro de mi como si fuera la teniente Ripley con un alien a punto de salir. La semana pasada, acabó de forma inesperada un programa que hacía en la tele local de Barcelona. Pero que nadie se alarme, ni pienso contar nada ni pienso hacer el típico artículo de presentador resentido. Teniendo en cuenta los tiempos que corren, hacer el mismo programa durante casi un año ya me parece un milagro.
También estoy harta, igual que ustedes, de los presentadores que se quedan sin programa y montan unos pollos escandalosos en los otros medios donde trabajan. A la gente le importa una rábano y les entiendo. A mí también. En el mundo hay problemas más importantes que si Bertin Osborne deja su programa o Mila Ximénez abandona 'Sálvame'. Parada, Barneda, Arús o Buenafuente. Nadie se libra del cierre de su programa. Es algo, que tarde o temprano acaba pasando. A unos les dura tres días y a otros tres años, pero el fin siempre llega.

MÁS CENSURA Y MENOS CREATIVIDAD

La televisión es un monstruo en fase de desaparición difícil de entender y si la televisión es pública, ya ni os cuento. Vamos claramente para atrás. Supongo que lo que era la tele en el siglo XX, es ahora internet. Les estoy hablando de libertad. Sí, amigos, era más libre y más feliz haciendo tele en los años 90 que ahora. Me voy haciendo mayor y cada vez tengo menos libertad para decir lo que me da la gana. Más censura y menos creatividad
La poca libertad que nos queda está en Twitter, en Facebook, en el mundo virtual donde podemos desatar nuestra ironía, nuestro humor, nuestra mala leche sin que nadie nos censure. No cobramos, es cierto, pero somos felices. También están las páginas de opinión de algunos periódicos como este, que me dejan ser yo misma y hablar sin tapujos. Pero yo les hablo de la televisión. Antes era la caja tonta y ahora es la caja de la mediocridad. Porque ahora lo nuevo, lo fresco y lo joven está en las redes. En la tele ya no queda nada que nos pueda sorprender.

LA CENSURA DEL MIEDO A CAUSA DE LA CRISIS

Una de las causas de la censura de este siglo creo que es el miedo. Antes no teníamos miedo de nada. Si nos echaban de un trabajo teníamos otro, si nos bajaban el sueldo injustamente nos quejábamos y nos escuchaban. Ahora, con la crisis, andamos todos acojonados. A mi me han bajado el sueldo dos veces en el último año y sin ninguna justificación. Pero como hay crisis, pues te callas. Una crisis que les va muy bien a los que mandan. Pero que también les contamina a la hora de tomar decisiones. ¿A quien le daría usted un programa si fuera jefe de programas? ¿A una productora pequeñita y humilde o a una de muy importante que le pueda dar trabajo en un futuro? Pues eso.
Luego están los enchufados. Que se agarran a los puestos de trabajo como garrapatas. Como decía Orson Welles en 'Ciudadado Kane': «No es tan difícil hacer dinero cuando es solo hacer dinero lo que se pretende». Sí, amigos, la tele no se salva de enchufismos, amiguismos ni favores. Es oscura y corrupta como todo lo demás. Y si tienes algún escrúpulo, te cuesta lidiar con todo esto. Pero bueno, ¿no os estoy contando nada bueno verdad? Ya os lo he dicho, hoy no tengo mucho que decir.

UN SITIO FRÍO, ANTINATURAL Y MEDIOCRE

Volviendo a los presentadores, algunos se dejan influenciar demasiado por el dinero y el miedo. Cobran pastas desorbitadas y se ensucian las manos de tal forma, que luego resulta imposible tirar para atrás. Luego pasa lo que pasa y nos preguntamos cómo algunos periodistas se han vendido haciendo productos que no se creen ni ellos. Cómo se rodean de tanta mediocridad. Yo os lo digo y la palabra es muy simple: hambre. Por eso, yo soy tan feliz. Porque tengo comida de sobras. Y si lo que hago no me gusta o me parece injusto, me levanto y me voy.
De pequeña, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre decía lo mismo: mayor, para marcharme de los sitios cuando quiera. Y no he dejado de hacerlo desde que cumplí los 18 años y créanme, me va bastante bien. No todo es la televisión y no todo vale. Mi querida caja tonta, te has convertido en un sitio frío, antinatural y mediocre.
Y cuando parecía que nada podía ser mas gris en esta semana oscura que me ha tocado vivir, va y se nos muere Carles Flavià. Un tipo que en los años 90 hacía un programa de televisión que ahora estaría totalmente censurado. Su muerte me ha caído como un rayo en la cabeza. Es el fin de una era. La muerte del humor, el sarcasmo, la mala leche y la verdad. ¡Carles era tan de verdad! La que deben estar liando ahora con Rubianes estén donde estén. Me queda el consuelo de pensar que se estarán cagando en todo, como siempre han hecho. Libres. Suerte que no nacieron ahora, estarían en la cárcel.

lunes, 15 de febrero de 2016

Soy una persona

Esta semana, escribo mi artículo pensando que seguramente no va a gustar. Para los que todavía no se hayan dado cuenta, soy una mujer. Para los que no me conozcan, les diré que soy una mujer guerrera, defensora de muchas causas sociales, animalista, proderechos humanos, amantes y defensora del colectivo LGTB y divina de la muerte. Pero todo esto, no me convierte ni en perfecta ni en inmortal. Solo soy una persona. Con mis virtudes y mis defectos. Nada más.

¿Por qué lo digo? Porque estoy más que harta de la superioridad moral de algunas mujeres, que se creen mejores solo por el hecho de ser hembras y que se escudan en el machismo para no responder a algunas críticas. Que si esto es machista, que si esto es sexista, que si las mujeres no podemos permitir según que ataques... Dejando aparte la violencia de género, que creo que nadie la puede poner en duda, creo que las mujeres nos haríamos un favor enorme a nosotras mismas y al machismo en general, si aceptamos nuestras críticas como personas y no nos escondemos detrás de nuestro sexo a las primeras de cambio.
Anna Gabriel lleva un peinado horrible. Esto no es sexista, esto es verdad. Inés Arrimadas dice siempre lo mismo que Albert Rivera, es un auténtico títere. Esto no es sexista, esto es verdad. Rossy de Palma hizo el ridículo presentando la ceremonia de los Premios Gaudí, entre muchas otras cosas, sacando un dildo negro de hombre y diciendo que eso era el hombre perfecto. Nadie dijo nada. Eso sí me parece un autentico escándalo. ¿El hombre perfecto es un señor de color con el pene muy grande? ¿Ese es el feminismo que queremos? Si llega a presentar la gala un hombre y saca una vagina y hace este comentario, ¡arde Troya! ¿Sí o no?

LA SUPERIORIDAD DE ARIAS CAÑETE

Creo que todo es una gran problema de inseguridad. Cuando Miguel Arias Cañete, en aquel famoso debate de las elecciones europeas con Elena Valenciano dijo: «Debatir con una mujer es complicado porque mostrar superioridad intelectual parece machista». Nadie puso en duda la inteligencia de las mujeres, ¿verdad? Todos nos seguimos acordando de la enorme tontería que dijo el señor Cañete. Y el que quedó como un gran ignorante fue él.
Si cada vez que un hombre critica a una mujer, la empezamos a liar con el tema del machismo, da la sensación de que la crítica es cierta. En serio, cuando alguien dice que una señora es fea, el problema no lo tiene la señorita en cuestión, lo tiene el tipo que lo dice. Hay que pasar de él. Es una critica superficial y absurda, vamos a darle el valor que tiene en realidad. ¿Habéis visto la cara de Antonio Burgos? ¡Ni que fuera George Clooney! Pues eso. A mí su tuit sobre las «tiorras» de Bildu y de la CUP, me dio mucha risa. Y creo que fue un error enorme darle bombo y importancia.
Luego nos encontramos con un Federico Jiménez Losantos, que para hablar del presidente de Catalunya, dice cosas como: «El señor con la fregona en la cabeza». ¿Eso qué es? ¿Machismo, sexismo o un enorme acto de mala educación? O cuando Celia Villalobos se mete con los hombres de Podemos que llevan rastas y dice que no le importa cómo se peinen mientras no le peguen los piojos. Luego el flequillo de las chicas de la CUP es machismo.

UN JUEGO POLÍTICO

¿No os dais cuenta de que esto no tiene nada que ver con el feminismo ni el machismo? Son ataques entre partidos políticos. Hay mujeres del Partido Popular muchísimo más feas que las de la CUP y que hay mujeres de la CUP muchísimo más títeres que Inés Arrimadas. Todo es un gran juego político y muchas veces, los jugadores o jugadoras no saben argumentar. Es entonces cuando se esconden en su sexo o atacan al sexo contrario. ¡Solo es para disimular! Cortinas de humo. Propongo eliminar el machismo y el feminismo del diccionario y quedarnos con la mala educación para defendernos de según qué ataques recibimos.
Y por favor, señoras teóricamente feministas como Inés Arrimadas (dudo que lo sea, una mujer que forma parte de un partido que pone en duda la ley sobre la violencia de género ) dejen mi sexo en paz. Y por favor, ¡critícame! Eso significa que estoy viva, que existo y que puedo ser alabada y atacada igual que un hombre.
Y aprovecho para pedir que hoy, 14 de febrero, día de san Valentín, que todas las parejas se hagan regalos si les apetece. Que se abracen, que se quieran mucho y si hay algún tipo que me quiere enamorar con un ático con piscina, como dice el anuncio que ya ha recibido mil palos por machista, tienen que saber que yo no estoy en el ajo. El ático, para mí. Lo recibiré encantada y la piscina si puede ser de obra y con vistas al mar, mucho mejor. Como dice siempre un buen amigo mío, el amor se va, pero la piscina se queda. Feliz San Valentín a todos.

viernes, 1 de enero de 2016

Que la fuerza te acompañe

Siento una perturbación en la fuerza. Son los remordimientos de no haber conseguido ni un diez por ciento de los propósitos de año nuevo del año pasado. Estamos ya en el 2016 y me temo que va a volver a suceder lo mismo. Gimnasio, dieta, dejar de fumar, subir la escaleras del metro andando, beber dos litros de agua al día, encontrar un novio que te acompañe al cine los domingos…
Cada persona decide su nivel de fuerza de voluntad y, en la mayoría de los casos, se propone objetivos muy difíciles de alcanzar pensando que así logrará conseguirlos. Es completamente absurdo, pero es así. Yo este año me he propuesto no proponerme ningún objetivo en concreto. Mi objetivo es: no tener objetivo. Ya dejé de fumar una vez y creo que esto me sirve para andar tranquila unos cuantos años.
Lo tenía clarísimo, hasta que el día de Navidad, Santa Claus reencarnado en mi padre, me regaló una pulsera de actividad y sueño. Para los que no lo sepan, les explico. Se trata de una pulsera/reloj que te dice, los pasos que andas cada día, las calorías quemadas, los minutos que corres, nadas y duermes. Por si no tenía bastante con el iPhone y el iPad, ahora tengo que llevar puesta una pulsera que me dice cuando estoy despierta o cuando duermo. Como si yo no lo supiera. Un buen regalo, si no fuera porque solo sincronizar el reloj con mi 'smartphone', este me pregunta cuál es mi objetivo diario. Le doy al mínimo que sale por defecto y resulta que cada día tengo que andar veinte minutos, correr diez, nadar cinco y dormir ocho horas. De momento, con lo que llevamos de año, solo he conseguido obtener un diez en el objetivo del sueño. Aunque dice la aplicación, que de las ocho horas solo he dormido cuatro profundamente. Las otras son de sueño ligero. ¡Qué estrés! Temo convertirme en aquel tipo de persona que no sale de casa porque el móvil le dice que llueve aunque haga un sol radiante.

Ver una película o una serie

Bueno, para que nos vamos a engañar, en realidad soy así. Lo primero que hago cuando me levanto es mirar Twitter en mi teléfono y lo último que veo antes de ir a dormir, es una película o serie en mi tableta. Igual por eso mi sueño es ligero. Las nuevas tecnologías nos atraen como el lado oscuro de la fuerza. Noto que me perturban, que no me dejan dormir profundamente, pero no puedo prescindir de ellas. Hay personas capaces de salir de casa sin teléfono móvil o conectarse a Facebook una vez cada seis meses. Personas que no se sienten para nada atraídas por el lado oscuro. Yo he dejado de hablarme con más de un amigo por culpa de esto. No están en Twitter, no cuelgan fotos en Instagram, ni contestan los wasaps y claro… ¡los olvido! Dejan de existir para mí. Y de vez en cuando, ¡me llaman! No sé para qué, para hablar supongo. Yo si quiero hablar con alguien, le mando un wasap para quedar y luego hablo de lo que sea. Eso de hablar por teléfono me parece del siglo pasado. No lo hago ni con los amigos que tengo en el extranjero. Con ellos hacemos 'skypes'. Esos examigos amish son los mismos que llevan reloj, mandan 'christmas' por Navidad y te llaman al fijo el día de tu santo. En serio, ¿alguien utiliza el teléfono fijo? Yo hace poco me harté de recibir llamadas de publicidad absurdas y lo tiré.
Primero fue la tele, luego el teléfono fijo y supongo que lo próximo será el timbre de la puerta. Si voy a buscar a alguien a su casa llamo a su móvil, no al timbre. Y cuando suena el timbre de mi casa, me entran verdaderos escalofríos. Como si estuviéramos en un capitulo de 'Walking dead' y un zombi estuviera asomando por la puerta.

Una princesa más blanda que un flan

No sé si habéis visto ya la nueva de 'Star Wars', pero sin hacer ningún spoiler, os diré que lo peor es la actuación de Carrie Fisher. Nuestra princesa Leia se ha vuelto más blanda que un flan. Y sinceramente, si a Carrie no le apetecía volver, hubiera sido mejor buscar una buena actriz que hiciera su papel. Estoy segura que hay mil millones de fans de la saga, que hubieran dicho la frase 'Que la fuerza te acompañe' con muchas más ganas. ¿Por qué os digo esto? Porque muchas veces la luz no resulta atractiva, el bien nos aburre, nos apalanca y nos convierte en setas. En cambio, el lado oscuro nos seduce, nos activa y nos da energía.
A todos nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker. Es más misterioso, complicado y oscuro. Mucho más atractivo. Como las nuevas tecnologías y nuestros propósitos de año nuevo. Es mucho mejor empezar el año pensando que haremos mil millones de cosas imposibles que empezarlo tirando la toalla. En serio, levántate del sofá y deja de fumar, apúntate a clases de danza o haz 300 abdominales al día. Será difícil pero mucho más divertido que proponerte no hacer nada. ¡Gracias Santa Claus por regalarme la pulsera de entrenamiento! ¡He visto la luz! Me has dado la energía y fuerza que necesitaba. Ahora me voy al gimnasio a nadar… ¡Que la fuerza me acompañe!

Que la fuerza te acompañe

Siento una perturbación en la fuerza. Son los remordimientos de no haber conseguido ni un diez por ciento de los propósitos de año nuevo del año pasado. Estamos ya en el 2016 y me temo que va a volver a suceder lo mismo. Gimnasio, dieta, dejar de fumar, subir la escaleras del metro andando, beber dos litros de agua al día, encontrar un novio que te acompañe al cine los domingos…
Cada persona decide su nivel de fuerza de voluntad y, en la mayoría de los casos, se propone objetivos muy difíciles de alcanzar pensando que así logrará conseguirlos. Es completamente absurdo, pero es así. Yo este año me he propuesto no proponerme ningún objetivo en concreto. Mi objetivo es: no tener objetivo. Ya dejé de fumar una vez y creo que esto me sirve para andar tranquila unos cuantos años.
Lo tenía clarísimo, hasta que el día de Navidad, Santa Claus reencarnado en mi padre, me regaló una pulsera de actividad y sueño. Para los que no lo sepan, les explico. Se trata de una pulsera/reloj que te dice, los pasos que andas cada día, las calorías quemadas, los minutos que corres, nadas y duermes. Por si no tenía bastante con el iPhone y el iPad, ahora tengo que llevar puesta una pulsera que me dice cuando estoy despierta o cuando duermo. Como si yo no lo supiera. Un buen regalo, si no fuera porque solo sincronizar el reloj con mi 'smartphone', este me pregunta cuál es mi objetivo diario. Le doy al mínimo que sale por defecto y resulta que cada día tengo que andar veinte minutos, correr diez, nadar cinco y dormir ocho horas. De momento, con lo que llevamos de año, solo he conseguido obtener un diez en el objetivo del sueño. Aunque dice la aplicación, que de las ocho horas solo he dormido cuatro profundamente. Las otras son de sueño ligero. ¡Qué estrés! Temo convertirme en aquel tipo de persona que no sale de casa porque el móvil le dice que llueve aunque haga un sol radiante.

Ver una película o una serie

Bueno, para que nos vamos a engañar, en realidad soy así. Lo primero que hago cuando me levanto es mirar Twitter en mi teléfono y lo último que veo antes de ir a dormir, es una película o serie en mi tableta. Igual por eso mi sueño es ligero. Las nuevas tecnologías nos atraen como el lado oscuro de la fuerza. Noto que me perturban, que no me dejan dormir profundamente, pero no puedo prescindir de ellas. Hay personas capaces de salir de casa sin teléfono móvil o conectarse a Facebook una vez cada seis meses. Personas que no se sienten para nada atraídas por el lado oscuro. Yo he dejado de hablarme con más de un amigo por culpa de esto. No están en Twitter, no cuelgan fotos en Instagram, ni contestan los wasaps y claro… ¡los olvido! Dejan de existir para mí. Y de vez en cuando, ¡me llaman! No sé para qué, para hablar supongo. Yo si quiero hablar con alguien, le mando un wasap para quedar y luego hablo de lo que sea. Eso de hablar por teléfono me parece del siglo pasado. No lo hago ni con los amigos que tengo en el extranjero. Con ellos hacemos 'skypes'. Esos examigos amish son los mismos que llevan reloj, mandan 'christmas' por Navidad y te llaman al fijo el día de tu santo. En serio, ¿alguien utiliza el teléfono fijo? Yo hace poco me harté de recibir llamadas de publicidad absurdas y lo tiré.
Primero fue la tele, luego el teléfono fijo y supongo que lo próximo será el timbre de la puerta. Si voy a buscar a alguien a su casa llamo a su móvil, no al timbre. Y cuando suena el timbre de mi casa, me entran verdaderos escalofríos. Como si estuviéramos en un capitulo de 'Walking dead' y un zombi estuviera asomando por la puerta.

Una princesa más blanda que un flan

No sé si habéis visto ya la nueva de 'Star Wars', pero sin hacer ningún spoiler, os diré que lo peor es la actuación de Carrie Fisher. Nuestra princesa Leia se ha vuelto más blanda que un flan. Y sinceramente, si a Carrie no le apetecía volver, hubiera sido mejor buscar una buena actriz que hiciera su papel. Estoy segura que hay mil millones de fans de la saga, que hubieran dicho la frase 'Que la fuerza te acompañe' con muchas más ganas. ¿Por qué os digo esto? Porque muchas veces la luz no resulta atractiva, el bien nos aburre, nos apalanca y nos convierte en setas. En cambio, el lado oscuro nos seduce, nos activa y nos da energía.
A todos nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker. Es más misterioso, complicado y oscuro. Mucho más atractivo. Como las nuevas tecnologías y nuestros propósitos de año nuevo. Es mucho mejor empezar el año pensando que haremos mil millones de cosas imposibles que empezarlo tirando la toalla. En serio, levántate del sofá y deja de fumar, apúntate a clases de danza o haz 300 abdominales al día. Será difícil pero mucho más divertido que proponerte no hacer nada. ¡Gracias Santa Claus por regalarme la pulsera de entrenamiento! ¡He visto la luz! Me has dado la energía y fuerza que necesitaba. Ahora me voy al gimnasio a nadar… ¡Que la fuerza me acompañe!

martes, 24 de noviembre de 2015

De ida y vuelta





El otro día, tuve la suerte de poder ver el documental 'De ida y vuelta' que narra la vida de los cantantes de Rumba Tres. Muchos nativos digitales no sabrán ni de quién les estoy hablando y algunos más mayores que una servidora se acordarán de ellos, solo con leer la letra de esta canción: «No sé, no sé, no sé… qué tienen tus ojitos que me vuelven loco, que me vuelven loco...». Sí, son ellos. ¿Se acuerdan, verdad? Entré en el cine pensando que me encontraría con la típica historia retro en plan cine de barrio y salí con un nudo en la garganta. No solo narra la vida de los hermanos Joan y Pere Capdevila y su colega José Sardaña, pasando por sus grandes éxitos en el mundo, sino que viaja al fondo de su corazón hasta llegar al origen: La Prote.

La Prote fue el centro de menores de Wad-Ras, donde vivieron su infancia los hermanos Capdevila. Era una especie de cárcel para niños situado en el Poblenou de Barcelona, donde los muchachos eran humillados, mal alimentados, maltratados psicológicamente y agredidos físicamente en muchas ocasiones. La mayoría de los niños sin recursos que iban a parar a ese sitio cruel, salían convertidos en delincuentes. Llenos de rabia y de dolor contra una sociedad que les había marginado y que no les había dado el cariño que necesitaban en su infancia.

Por suerte, nuestros protagonistas, eran pobres pero tenían dos cosas muy importantes, que les salvaron de ese cruel destino. Talento para la musica y una familia que les apoyó en ese sentido. Tú ya puedes ser un crack de la pintura, que si a los 10 años, te atan las manos para que no pintes, nunca llegaras a nada en la vida. En el docu cuentan la bonita anécdota de que al morir la abuela de José Sardaña no podía tocarse música en casa porque estaban de luto, pero que su padre le dejó tocar la guitarra con un trapo para amortiguar el sonido, respetando el hecho de que el niño tenia que ensayar. Padres que dejan ser. Que no boicotean el talento de sus hijos. Como tendrían que ser todos los padres, dicho sea de paso.


El mundo está lleno de talento perdido por culpa de padres o tutores que no solamente no sacan lo mejor del niño sino que le putean. Ahora le llaman 'bullying', pero todos hemos sufrido esto en la escuela. Niños débiles a los que se les aparta y se les hace el vacío y profesores que no solamente no defienden sino que ayudan al boicot. Pero eso de La Prote, eso es otra historia. Nuestra infancia es Disneylandia en comparación.

Pero lo mejor del documental, sucedió cuando este terminó. Los tres cantantes de Rumba Tres subieron al escenario emocionados viendo cómo las 1.200 personas que había en el cine Aribau aplaudían de pie. Luego se sumaron los directores, David Casademunt y Joan Capdevila. Sorpresa al descubrir que este último es el hijo de Joan, uno de los tres rumberos. La película acaba de ganar el premio del festival In-Edit al mejor documental nacional, pero esto no es nada, comparado con el regalo que le hizo Joan a su padre. La cara de los cantantes era todo un poema e incluso su tío Pere dijo emocionado: «Ya me puedo morir». Por fin tenían el reconocimiento que tanto se merecían.


Rumba Tres es el grupo de rumba catalana más importante de la historia y el mundo les había olvidado. Pero allí estaba ese regalo, muy bien realizado por cierto, para recordar a todos quiénes fueron. El mejor regalo del mundo de la mano de su hijo y sobrino. Muy emocionante. Estoy segura de que todas las personas del cine pensamos en nuestro padre en ese momento. Y una enorme envidia nos invadió por dentro. No sé ustedes, pero yo tengo claro que te pueden dar todos los reconocimientos del mundo, que si miras a la cara de tu padre y este no está orgulloso de ti, no te valora o cree que no vales lo suficiente, se te cae el mundo encima. Tengas 7 años o 50. Y la cara de orgullo del padre de Joan era inmensa.



Ahora que hay gente que propone clases de tauromaquia, yo reivindico desde aquí, la importancia que tendrían que tener en la escuela, las clases de arte y música. Más, que las matemáticas y la química. Cualquier tonto, coge una calculadora y suma, pero no coge una guitarra y toca. ¿Por qué no enseñan esto en las escuelas? Las matemáticas nos llevan a la economía, a Wall Street, a la crisis y el arte nos lleva a la liberación del mundo, porque a través del arte podemos llegar a entender el mundo.


A esos chavales los putearon mucho de pequeños, pero recibieron el apoyo de su familia para aprender a tocar, a componer y a cantar. Aprendieron a canalizar su rabia. Y su energía negativa la transformaron en la mayor de las alegrías. ¿Habéis escuchado las canciones de Rumba Tres? ¡No hay nada mas alegre! La música claramente les salvó la vida. La música y su manera de afrontarlo todo. Como decía Vivian Greene: «La vida no consiste en esperar a que pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia».

sábado, 12 de septiembre de 2015

Perros al Tren

Se acabó el verano y les tengo que decir que mi mascota y yo lo hemos pasado divinamente. Para los que no lo sepan, les diré que tengo la suerte de compartir mi vida con una perra llamada Piper. Sí, es mi compañera, mi amiga y la considero una más de la familia. Si por mí fuera, me la llevaría a todos lados, incluso a trabajar. La gente que no tiene perros, a veces no lo entiende, pero pedirme que me separe de ella en vacaciones es como decirle a una madre que deje a su hijo en una guardería todo el verano porque el niño molesta. No se ofendan, padres del mundo, muchas veces sus hijos sí molestan, y cuando lo hacen la culpa no es de ellos sino de ustedes, los padres, que los tienen muy mal educados.

Recuerdo cuando yo era pequeñita, que al entrar con un mayor en el bus o el metro, ni se me pasaba por la cabeza sentarme, y si lo hacía tenía que mirar a mi alrededor que no hubiera ninguna persona mayor cerca. Si aparecía alguna, mi madre me soltaba un codazo para que me levantara en el acto y le cediera el sitio. Ahora subes al bus y ves abuelas hechas polvo de pie, cargadas con mil bolsas, y niños de 4 años sentados cómodamente. Mi último cabreo en este sentido se produjo el otro día, cuando me levanté para que se sentara una señora y la mujer le cedió el sitio a su nieta. Me indigné tanto que no me salieron ni las palabras. Algo debió notar la mujer, que me dijo: «Es que está muy cansada del colegio». Increíble, pero cierto. Y luego me miran mal cuando subo con mi perra Piper camuflada en una mochila, porque, por lo visto, en el bus el perro es más peligroso que en el metro y lo tengo que llevar metido en una bolsa como si fuera una pitón. En el metro la dejan entrar, pero me exigen que lleve un bozal. A mi pobre perrita, a la que apenas le quedan dientes y es absolutamente inofensiva y muda.

Luego están las playas. Esos lugares llenos de arena donde los humanos pueden fumar, tirar colillas y dejar mierda por todas partes y donde mi perra no tiene derecho a bañarse porque me puede caer una buena multa. He visto niños haciendo pis en la arena ante la mirada de sus padres, que no solo no dicen nada sino que les animan a que lo hagan y luego les aplauden. Esta es otra. La tontería de alabar todo lo que hacen los niños para que tengan una buena autoestima. Está meando, señora, esto lo hace bien hasta un mono. No hace falta decirle: «¡Muy bien! ¡Bravo!». No le sube la autoestima, está creando un monstruo que se sobrevalorará en un futuro, y este es un defecto muy malo para todos.

Como no quiero multas, el tema de la playa con Piper ya lo doy por imposible. Paso de indignarme y me pillo el AVE de Barcelona a Figueres para pasar unos días con la familia. Me cobran un 25% del billete para que pueda llevar a mi perra, que no ocupa ningún sillín. Se sienta en el suelo, en el transportín o en mi regazo, pero no me quejo. Pago su billete y viajamos las dos divinamente. Pero, claro, podemos hacerlo porque mi perra no pesa más de 10 kilos.
Les explico esto porque estoy super a favor de la campaña que ha empezado Sandra Barneda (la periodista catalana) en Twitter para que se acepten perros de más de 10 kilos en la Renfe. La petición, acompañada del hashtag #Perrosaltren, busca firmas para acabar de una vez por todas con esta tontería que hace años que esta solucionada en Europa. Amsterdam, París, Bruselas, Berlín... aceptan a sus mascotas en el tren sin problemas. Y no solo Europa. EEUU y Canadá cuentan con muchas ciudades dog friendly. Mi favorita: ¡San Francisco! Tiene cinco playas, 56 parques caninos y puedes llevar el perro absolutamente a todos lados.

La prueba de que este tema preocupa, y mucho, a las familias con perros en nuestro país es que la campaña ya ha cosechado miles de firmas y la cifra va subiendo cada día. A veces pasan cosas, es cierto. A veces los animales se descontrolan o no reaccionan como nosotros pensamos. Es triste, pero ocurre. Nadie tiene la culpa, son sucesos que se dan a menudo en el mundo animal y los tenemos que aceptar. Un ejemplo reciente: el pasado 22 de agosto, en la estación de Renfe Mollet-Santa Rosa un animal mordió a un revisor. Le arrancó el lóbulo de la oreja y luego se dio a la fuga sin que nadie pudiera alcanzarlo. ¿Pesaba más de 10 kilos, se preguntarán? Pues creo que sí. Era una animal de raza… ¡humana! Como lo leen. El pobre revisor, que se encontraba solo en el momento del ataque, fue intervenido de urgencia en el hospital.

Y luego los peligrosos son los perros, ¿no? No sé lo que cobrará este pobre hombre, pero estoy segura de que no es demasiado. También estoy segura de que podríamos destinar un poco más de dinero y recursos a la seguridad en los trenes, y también creo sin ningún tipo de duda que si le proponemos al revisor un cambio de vagón para ponerlo en uno lleno de perros, no dudará ni un segundo en decir que sí.

lunes, 24 de agosto de 2015

Salir del grupo



Las energías son limitadas. Tienes que controlar muy bien con quién hablas o con quién no. Con quién te enfadas o con quién no. Aquellas reuniones de trabajo interminables para valorar qué hemos hecho bien o mal en el pasado. No hace falta valorar nada, no hace falta reunirse. Lo hecho, hecho está. Desaparece de mi vista y fin de la historia. Pues lo mismo pasa con algo que cada verano renace con una fuerza descomunal para amargarnos la vida a todos, menos a los abuelos: ¡los grupos familiares de Whatsapp! Fotos de piscinas, torres, barcos y niños que no tienes. Analicemos bien esto, por favor. ¿Realmente mandas la foto de este barco en Formentera para que tu familia se alegre o lo que quieres es fastidiar a tu cuñado, al que no soportas, o hacer sentir fatal a tus primos pobres, que cada año pasan el verano en la ciudad? Si no vas a invitarme, mejor no pongas nada, ¿no? ¿Y los niños? Es verdad que un bebé cada día aprende algo, pero eso disfrútalo tú, con tu pareja, que para eso lo has tenido. Qué me importa a mí si el pequeño Pau ya ha cagado el meconio o ha dejado de ver borroso.
En serio, hay que saber decir que no, marcharse a tiempo e intentar que nadie se ofenda. No es fácil, pero créanme, pueden hacerlo. El truco de silenciar el móvil o cambiar la configuración para que las malditas fotos no se coman toda tu memoria sirve para aguantar unos días. La prueba de que todos lo hacen es que Whatsapp ha aumentado el tiempo para estar en silencio.Antes era de una semana, y desde hace unos días ya podemos silenciar los grupos de Whatsapp… ¡un año! ¿Por algo será, no? Una solución momentánea y poco valiente. Pocos somos los que nos lanzamos a la piscina y le damos al botón que realmente importa: salir del grupo.

sábado, 22 de agosto de 2015

BLOQUEAR

            El otro día fui al estreno de una obra de teatro aburridísima con mi amigo German, y como no teníamos nada mejor que hacer ante tal espectáculo soporífero nos dedicamos a buscar entre el público a personas conocidas, con las que ya no nos apetece hablar. Nos dimos cuenta de dos cosas. La primera, que nos estamos haciendo mayores; y la segunda, que molaría un montón poder bloquear a la gente en el mundo real. ¿Por qué nos incomoda tanto saludar a alguien que nos cae mal o que nos ha hecho daño en el pasado? Lo suyo sería pasar de largo como si nada, pero una fuerza paranormal no te deja hacerlo.
Todos nos sentimos mal ante esta tensión absurda creada entre dos personas que han pasado del todo a la nada. A veces ni siquiera eso. Exjefes, examigos, exnovios o simplemente tipos que te caen fatal, que te dan pereza o que te rallan. Cuando vemos a esas personas, el espíritu de la rabia nos invade, no nos deja pasar página y deseamos con todas nuestras fuerzas que él haga lo mismo que tú y no te salude. A todos nos ha pasado esto alguna vez. El momento de cambiar de acera, agachar la cabeza, hacerte el loco y disimular para no tener que afrontar esa incómoda conversación. Pagarías millones de euros, si los tuvieras, para que Dios cogiera al personaje en cuestión y lo mandara en medio del Sáhara o de la selva amazónica durante los años que te quedan de vida. En serio, no le deseo nada malo, solo pido no tener que volver a verlo jamás.
Mi amiga Ares escribió el otro día en Twitter: «La gente débil busca venganza, la fuerte perdona y la inteligente ignora». Pues aquí les tengo que decir, señores y señoras, que yo soy débil. Débil porque no soporto encontrarme con mi ex y, como hacen la mayoría de los mortales, no dudo en darle al botón de bloquear antes que al de ignorar.

martes, 21 de julio de 2015

El conflicto del verano

Me gustaría saber dónde está escrita la ley que dice, que al dejar una toalla encima de una hamaca o una sombrilla clavada en la arena, esta te da el poder de reservar este sitio para siempre hasta que vuelvas. Sí, les estoy hablando del conflicto veraniego por excelencia. Una conflicto que divide a la humanidad en dos. Los que se creen esta estúpida teoría mas propia de niños de cinco años o los demás que somos más de 'Quien se va a Sevilla pierde su silla'. Los que vivimos el presente hasta las ultimas consecuencias o los que proyectan, planean y pretenden controlarlo todo. Estos casi siempre salen perdiendo, porque la vida, generalmente va a su bola. Las sombrillas salen volando, aparece una tormenta de verano o llega un ola en plan tsunami que lo arrastra todo.

¿De verdad vale la pena levantarse a las seis de la madrugada para pillar sitio en primera línea de mar? ¿Y si luego no te apetece ir a la playa o un amigo te invita a su piscina? A mi esto, no me parece ni normal ni sano. En algunas playas de Valencia, la guerra es tan fuerte y sucia, que ha habido incluso denuncias entre veraneantes. No se crean que eso es obra de cuatro locos. Les hablo de jubilados con mucho tiempo libre y mucha mala leche. Auténticos profesionales del tema que bajan a la playa cada día sobre las siete de la madrugada, cuando el equipo de limpieza ha terminado con sus tareas, dejan toallas, pareos, sombrillas y si pueden hamacas para reservar el máximo de playa posible. Luego, después de la gran hazaña, se marchan orgullosos a desayunar, para regresar tranquilamente con toda la familia sobre las once, triunfantes ante las miradas de rabia de los veraneantes de segunda y tercera línea de mar que no pueden disfrutar de ese lugar solo por el hecho de haber dormido un poco más.

Imaginaros si es grave el tema, que alguien ya ha creado la siguiente web: http://www.tuplayaonline.com. No es ninguna broma. Por cuatro euros al día, puedes reservar el trozo de playa que te interesa. No hace falta madrugar ni pelearse con nadie, solo hay que pagar. Pagas y tu hamaca es debidamente colocada en el lugar que has señalado. De momento, solo funciona en Valencia, pero no me extrañaría que acabara triunfando en todo el país. Y no se crean, que esto solo pasa en las playas. Para nada. El otro día, tuve la desgracia de sufrir este pequeño drama en mi simple y aburrida vida cotidiana. A falta de una segunda residencia o novio con casa en la playa, estoy apuntada en un gimnasio divino en el centro de Barcelona, con piscina exterior. Se lo pueden imaginar... Domingo, mucho calor en la ciudad condal y yo que voy directa a darme un bañito relajante y a tumbarme al sol.

Al llegar, diviso una hamaca maravillosa con una mini toalla encima. Miro a mi alrededor y observo 15 hamacas libres y solo dos personas tomado el sol. Aparto la toalla y me tumbo durante media hora. Mi primera y última media hora de relax de ese día.

Todo bien, hasta que aparece una mujer absolutamente enloquecida, como si alguien le hubiera robado... ¡el alma! Indignadísima, me exige que me levante de su hamaca. Que la tenía reservada con su minitoalla, me dice. Yo, alucinada, la miro y le contesto: "Esto no es Benidorm, ha pasado casi una hora, túmbate en otra por favor". Para nada, sirvieron mis palabras, la chica fue directa a recepción elevando el conflicto a un nivel superior. Sí, como lo leen, ¡Se fue a chivar! Para que se hagan una idea, les diré que la mujer... ¡tiene canas! No es una niñata ni nada de eso, es una señora más bien tirando a vieja. Bueno, a lo que iba, la recepcionista llega, me mira con cara de circunstancias y me dice: "Lo siento Imma, tienes que abandonar la hamaca, ella estaba antes.". El corazón me dio un vuelco. Fue un momento durísimo, difícil de olvidar. ¡No es justo! Hay mil hamacas más, que coja ella otra. ¿Qué estúpida reserva y que derecho te da una minitoalla? ¿Dónde está escrito? Claro que esto de la justicia, es una gilipollez que nos inventamos los humanos para justificar tonterías como estas, el animal de la selva ya me habría arrancado la cabeza. Pero lo gracioso vino cuando me levanté, porque al final no pude con tanto estrés y me supo mal por la chica de recepción, que no tenía ninguna culpa y es muy maja.

¿Qué hizo la mujer cuando me levanté? Tumbarse en su hamaca pensaran ustedes, ¿verdad? ¡Pues no! Dejó su toalla otra vez y... ¡se largó! No me lo podía creer. Seguí leyendo el periódico en mi nueva hamaca que era exactamente igual de cómoda que la otra, solo que estaba un metro más lejos de la piscina, cuando apareció un chico. Sin dudar ni un segundo, se sentó en la hamaca conflictiva, apartó la minitoalla y preguntó: "¿Hay alguien?". Lo miré, sonreí y evidentemente, le dije que no. Fin.


Publicado en el Periódico el domingo 19 de julio 2015

martes, 23 de junio de 2015

SÚPER ADA

Estas semanas post-elecciones nos han dejado momentos memorables y para la posteridad. Pero uno de los más criticados en las redes sociales y en el bar, fue el comentario del alcalde en funciones de Barcelona Xavier Trias, diciendo de Ada un mujer que manda la llamen mandona. O que se valore a alguien que tiene poder, porque es de carácter mandón.

a Colau: «Yo la veo una señora que es muy mandona, por tanto la veo mandando». Me repatea, me cabrea y me indigna que
Analicemos bien esto, por favor, porque tiene tela. Para empezar, a nadie se le pasa por la cabeza, decir a un señor que manda, que es mandón. Manda y punto. Dirán que tiene capacidad de mando, liderazgo, personalidad y carácter. Pero nunca dirán que es un mandón. La palabra puesta en boca de un hombre y dirigida a una mujer es totalmente despectiva. Nos viene a la cabeza, una mujer histérica, gritona, maleducada y déspota. Y yo me pregunto, ¿por qué el señor Trias, que es un hombre muy educado, que casi siempre sabe estar en su sitio, que ha perdido la alcaldía de Barcelona con una dignidad increíble, nos suelta esta perla? Yo os lo digo. Hombres del siglo pasado que no entienden que en el siglo XXI las mujeres pueden mandar igual o mejor que los hombres.
No se trata de gritar, ser prepotente o una autentica energúmena como sería el caso de Rita Barberá. Tampoco se trata de decir chorradas, una detrás de la otra, creerse la reina del mambo y comportarse como una loca al volante al estilo de Esperanza Aguirre. Se trata solo de llevar el poder de la forma más digna posible. Y no sé ustedes, pero yo a la señora Colau, a la señora Oltra y a la señora Carmena las veo unas profesionales muy serias. Y no porque sean mujeres, precisamente, me gustan porque no van de hombretones, ni nada de eso. Tampoco son unas feministas locas gritando con las bragas en la mano. Son tipas normales, de nuestro tiempo, que apoyan la igualdad entre sexos y que son mujeres y punto.

No quiero justificarlo, pero muchas veces, las mujeres tenemos que sacar más carácter al mandar, por culpa de algunos hombres. A una mujer no le molesta que la mande otra mujer, no la acompleja para nada. Pero a muchos hombres les fastidia y les cuesta asumir el rol de trabajar para una chica. Con la mujer se atreverán a cruzar un límite que con un hombre les costará más. He visto y vivido la situación en mis carnes. Ver cómo la misma persona mandada por un jefe y luego en el mismo puesto y con el mismo trabajo, por una mujer se comporta de forma completamente distinta. Los dos jefes tienen el mismo talento y la misma capacidad de mando, pero el empleado se comporta de forma distinta con ellos. A él le trata con respeto y miedo, y a ella con exceso de confianza y sin respeto alguno. Por desgracia, con esa clase de hombres, a veces una tiene que ponerse el chip de hombretón para que la respeten. Es cuando sale la mandona. Es una pena y no deberíamos hacerlo nunca, pero es difícil a veces.

Estoy hablando evidentemente de hombres acomplejados e inseguros. Luego están los normales y cada vez más habituales que saben estar en su sitio y ocupar el lugar que les corresponde. Los más jóvenes ya suben sin tanto trauma. Por eso confío en que estos comentarios y actitudes machistas formen parte del pasado y se queden allí, en el siglo XX.

No diré que no sea importante que por primera vez una mujer sea alcaldesa de una ciudad como Barcelona. Es genial, pero no es lo más importante de este nuevo mandato dirigido por la señora Colau. Os recuerdo que en Madrid, tenían a Ana Botella. Sí, aunque a muchas nos dé vergüenza reconocerlo... ¡es una mujer! Sí, una dama que lo primero que hizo al llegar al poder, fue pillarse un mayordomo para que le sirviera los cafés. En cambio, Ada Colau lo primero que hizo fue anunciar que se bajaría el sueldo. Lo importante de la nueva alcaldesa de Barcelona, aparte de su fuerte personalidad, es toda la gente que lleva detrás. Gente aparentemente normal y muy preparada. Con el tiempo, es posible que alguno se quede pillado por el efecto 'ventanilla de coche', pero eso nadie lo puede prever. Ese efecto de cuando pasamos del coche normal al coche oficial. Que nos podemos quedar pillados subiendo y bajando la ventanilla y viendo la vida a través del asiento de atrás.

Eso les pasa a algunas personas que llegan al poder y se quedan idiotizados, con tantas tonterías. Se llegan a creer que los gintónics cuestan 3,45 euros y los cafés 80 céntimos. Se olvidan para siempre del metro y se van a vivir a una nube. Yo espero que estas chicas, que son tan de verdad y tan de la calle, no entren en este oasis y olviden quiénes son. El poder del anillo es fuerte, pero confiamos en vosotras, queridas. ¡Nuestras nuevas superheroínas! Venga, no nos defraudéis. Me importa un bledo si mandas tú o manda él. Pero por favor, manda bien. Tener que decir eso en pleno siglo XXI. Manda... ¡huevos! ¿O son ovarios?

martes, 28 de abril de 2015

El Gran Título

Yo con mi primer perro

Últimamente, no sé si es porque mis amigas ya han llegado a los 40, están aburridas de levantarse los sábados al mediodía o sienten la llamada de la naturaleza, pero el caso es que han decidido ponerse a parir todas a la vez. Eso las que tienen suerte y todavía les quedan óvulos maduros, luego están las otras que los tienen congelados desde los 30 y ahora no les toca más remedio que hacer crecer el embrión. ¿Se imaginan algo más triste que estar pagando el alquiler de tus óvulos durante diez años para luego llamar a la clínica y decir que no los quieres?
–«¿Hola? Pueden tirar mis óvulos por el váter porque he decidido que paso de ser madre a los 50. Gracias».
Yo sería capaz de hacerlo. Lo que me parecía maravilloso a los 30 ahora me parece un suplicio. No es necesario que todas la mujeres creamos vida solo por el hecho de ser mujeres y tener ovarios. ¿Cuántas tenemos un horno pirolítico en casa que no sabemos ni cómo se enciende? Pues eso. No hago doradas a la sal ni tengo hijos. Pero aunque algunas lo tengamos claro, la sociedad no nos deja ser felices y no procrear con tranquilidad. Llevo una década recibiendo mensajes del estilo: «Hola, me llamo Marc y peso 3,800 kilos». La traducción literal es: «Ya he parido, he tenido un bebé y a partir partir de ahora soy superior a ti en todo». La relación con tu amiga muere el mismo día que recibes ese SMS, a veces incluso antes. Cuando empieza a hablar en semanas, monopoliza todos los temas de conversación hablando de lo fuerte que es crear vida y te enseña una ecografía que da terror. Nunca volverás a ver a tu amiga despierta, nunca volverás a ver una película de cine entera a su lado y se pasará el día paseando como un zombi de parque en parque. Ni se te ocurra llamarla después de las 9 de la noche porque no contestará.

El otro día, en el raro Viajando con Chester sin Risto, José Coronado le dijo a Pepa Bueno algo inquietante: «Si viviera otra vida, no me importaría tener una vida sin hijos. Para poder realmente buscar mi propia felicidad, no a través de otras relaciones». Me quedé de piedra. Para eso no es necesario no tener hijos, ¿no? Lo que hay que hacer es no tener relaciones de ningún tipo. Pero dudo que nadie pueda ser feliz así. La felicidad, creo humildemente, siempre depende de las relaciones con los demás; amor de pareja, de amigos, de abuelos, de hermanos, de conocidos, de perros, de gatos y si tienes hijos, pues también de hijos. Personas y animales que te hacen feliz solo existiendo. A veces, incluso te tratan mal o te decepcionan y tú a ellos, pero los quieres por encima de todo. La sociedad te aprieta cuando llegas a los 30 y te machaca otra vez cuando llegas a los 40 para que seas feliz solo a través de los hijos. No le gusta que busques alternativas diferentes o poco habituales. Les parece raro. Si eres soltera te tachan de friki y te miran con pena, pero como tengas pareja y no quieras tener bebés, entonces te convierten en una mujer desnaturalizada y egoísta que prefiere no reproducirse para poder ir al cine y salir de marcha. Tú te pones a la defensiva, les dices que eres feliz con tu perra y te tachan de loca. Pero de pronto pasa algo increíble que lo cambia todo. Alguien importante, muy importante, más importante que una amiga, te dice que va a tener un hijo. No sé como definir la sensación, pero el resumen sería que ese crío ni siquiera existe y yo ya soy más feliz. Es una felicidad como la de mi perra, que desde que la conozco, mi vida es mejor y me siento mucho mas afortunada. Les explico esto a las personas que no tienen animales y no se lo pueden creer; supongo que a mí me pasa lo mismo con los niños. Pero, de pronto, entiendo a mis examigas, tengo ganas de comprar muchos regalos, ir al parque, dejar de dormir, cantar canciones infantiles, montar en patinete y ¡saltar! La sociedad se relaja.. Se relaja porque aunque no voy a tener hijos propios, me voy a convertir en...¡tía!
Me da rabia que la sociedad me ponga etiquetas y me convierta en la tía solterona, pero pensándolo bien y muy sinceramente les digo que me gusta la idea de serlo. Me gusta ser feliz con lo que tengo y no me torturo pensando en que mi vida no se parece en nada a lo que me imaginaba de pequeñita. Comemos el tarro a los niños proyectando y ensayando cómo será el día de su boda y pensando nombres para sus futuros bebés. Luego llegan a los 40, por lo que sea no los han tenido y la frustración es máxima. Yo soy más feliz desde que vivo con mi perra y desde el momento en que acepté que no tendría hijos. Es como un clic maravilloso. Pasas del maldito reloj biológico que suena tan fuerte que no te deja vivir, a la paz más absoluta. Es como dejar de fumar. Primero te resistes, pero luego te das cuenta de que todo es mucho mejor. Hace cuatro días vivía tranquila, sin pensar demasiado en el futuro y de pronto esa llamada que lo cambia todo. Gracias hermana, por hacerme este regalo maravilloso. Regalarme el gran título y hacerme tan feliz solo con existir. ¡Nos vemos en el parque!

publicado en el Periódico de Catalunya el 26/04/15

lunes, 23 de marzo de 2015

No todas podemos ser LADY DI



Gran Hermano VIP de Tele 5 roza el 30% de cuota de pantalla. Para los que no lo sepan, les explico que se trata de un programa de televisión que nadie reconoce ver, donde un montón de famosos se meten en una casa durante un par de meses y la audiencia decide quién es el merecedor de un bonito premio de 100.000 euros. Todas las encuestas indican que ganará una mujer maleducada, gritona, inculta, agresiva, machista y que come con la boca abierta. Una de sus frases más celebres en este reality ha sido: «No voy a dejar que un hombre coja la fregona mientras haya mujeres en la casa».

Me avergüenzo como mujer y me vienen ganas de lanzar la tele por la ventana cuando oigo estas cosas, pero no crean que todas las mujeres machistas son incultas; algunas son cultas, modernas, vegetarianas y políticas de izquierdas. Les estoy hablando de Tania Sánchez: la novia de Pablo Iglesias. A ella no le gusta nada que la presenten así, pero, chica, es lo que hay. Le fastidia que la llamen «la compañera sentimental de Pablo Iglesias», y cuando le preguntan sobre su vida privada dice cosas como: «Pido un nivel mínimo de respetito por aquello de nuestra pequeña relación».

Aunque todo el mundo tiene derecho a hablar de lo que le dé la gana y dejar su vida sentimental aparcada, no entiendo por qué se pone tan a la defensiva. Ser la pareja de Pablo Iglesias la beneficia mediáticamente y tendría que estar agradecida. Sí, Tania, tu novio es un tipo inteligente, con don de palabra y posiblemente el futuro presidente del Gobierno. Y tú, en lugar de estar contenta por tenerlo de pareja, te da rabia. La verdad es que me sorprende esta actitud en una mujer. No me gusta generalizar, pero habitualmente los hombres que cobran menos que su mujer, o que tienen un trabajo inferior o menos poder, son los que acostumbran a estar más acomplejados. Incluso hay un nombre para ello: el síndrome del marido de la Thatcher. En lugar de valorar a su mujer se sienten inferiores, tienen envidia de ella y no soportan estar en segundo plano. Pero las mujeres en general (vuelvo a generalizar) no piensan así. ¿Cuántas mujeres muestran a sus maridos ricos y poderosos con orgullo? Pues la mayoría. Luego están las ultramodernas como Tania, que le dan tantas vueltas a todo que al final se convierten en lo peor de los hombres.

¿Por qué digo esto? Porque resulta que hace una semana la entrevistaron en una revista femenina en la que salió posando en un ático divino, como si fuera la mismísima Preysler. Nos habló de su pareja, de cómo se conocieron, de si viven separados, que en su casa no se come carne porque ella manda y es vegetariana, que no piensan tener hijos de momento, y entre perla y perla nos soltó este titular: «Yo no soy el pelele de mi novio». No sé a ustedes, pero mi pareja me regala esta bonita frase y lo tengo un par de días durmiendo en el sofá como mínimo.

¿Quién utiliza a Pablo Iglesias ahora? ¿Por qué Tania habla de su vida personal en una revista de mujeres? ¿Por qué se deja fotografiar en plan modelo? No demos lecciones de machismo ni de liberación de la mujer cuando luego nos vendemos y entramos en terrenos en los que no deberíamos entrar por coherencia. ¿Qué ha pasado aquí? Os lo digo con una sola palabra: vanidad.

Estoy segura de que si esta entrevista hubiera sido a otra política mujer, Tania la estaría tachando de machista.
Hay mujeres más machistas que muchos hombres, como sería el caso de Belén Esteban, y hay otras que directamente se convierten en ellos, como sería el caso de Tania. ¿Qué me diríais si Tania Sánchez fuera un hombre y Pablo Iglesias una mujer? Pues que él es un machista que no deja que su mujer crezca como persona y que no la apoya. Porque ese titular nos deja claro su complejo de inferioridad y su envidia, disfrazada de falsa admiración hacia su pareja sentimental. Una relación que tiene los días contaditos. No puedes sentir envidia de alguien a quien amas, no puedes tener el mismo trabajo que tu pareja, competir con ella y no saber reconocer quién de los dos es el que tiene más talento y más tirón mediático.

Luego están los maridos que saben estar en su sitio y que no sabemos ni cómo se llaman, como los de Angela Merkel o Esperanza Aguirre. Claro que en este caso puede que estén aterrorizados, los pobres.

Tania Sánchez tenía una carrera política antes de que su novio se convirtiera en alguien tan popular, es cierto, pero gracias a eso ella es ahora famosa. No tanto como Belén Esteban, pero tiempo al tiempo. Que algo me dice que saldrá en la tele mucho más que ella.

Y eso de que no eres un pelele en manos de tu novio, querida Tania, aquí te tengo que dar la razón. Eres un pelele en manos de tu ego, que es mucho más peligroso. Por muchos áticos, revistas y respetitos, jamás lo conseguirás. Lo siento, pero no todas podemos ser Lady Di.

publicado en el periódico de Catalunya Domingo, 22 de marzo del 2015

lunes, 2 de febrero de 2015

ME GUSTA

Hace unos días, la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, Ángeles Carmona, hizo unas declaraciones a Radio Nacional diciendo que había que erradicar el piropo porque es «una auténtica invasión a la intimidad de la mujer». Sí, el piropo de toda la vida, aquello que pasaba antes cuando había albañiles. Ahora, con la crisis de la construcción, si quieres que alguien te piropee te tienes que subir al podio de una discoteca vestida como un zorrón, y a veces ni así. Pero parece que alguno queda, porque Ángeles está muy preocupada.
Siempre se habla de mujeres cuando se hace referencia al piropo, como si a los hombres no se les pudiera decir nada o no les gustara sentirse deseados. Una mujer, un hombre, una obra de teatro, un edificio o mi perra Piper; su belleza depende siempre de la mirada ajena para valorarla. En este mundo en el que vivimos, donde nos pasamos media vida analizándolo y valorándolo todo, lo más importante es la mirada del otro. Ya puedes estar tres horas delante del espejo para ponerte el mejor vestido del mundo, que cuando salgas de casa tendrás mil miradas sobre él. Unos dirán que es bonito, otros que es horroroso, otros que pareces una pija y otros dirán que vas muy hortera. Eso si no has hecho la foto antes y la has colgado en Instagram, Facebook o Twitter, porque entonces lo más probable es que tengas unos cuantos me gusta y algunos comentarios al respecto. Facebook dio en la clave el día que inventó el me gusta.
Como decía, nos pasamos media vida analizándolo todo, desde el primer café que tomamos por la mañana hasta el tacto de las sábanas cuando nos vamos a dormir por la noche. Y la otra media nos la pasamos criticando a lo demás. Es por eso que triunfan las redes sociales como Facebook, donde el mundo se divide claramente entre egocéntricos y voyeurs. Unos se pasan el día hablando de ellos mismos sin vivir su vida para contársela a los demás y otros se pasan el día mirando las fotos de los demás sin vivir su propia vida. Tenemos claro lo que nos gusta y lo que no, pero en este siglo XXI donde todos los me gusta son virtuales no estaría mal reivindicar el me gusta del mundo real. Que las personas se digan las cosas a la cara, que la gente hable, que la gente se comunique aunque sea a gritos, que estamos tontos con tanta tecnología y tanto teléfono móvil. Entras en el metro y todo el mundo mira al suelo. ¿De qué piropos me hablas, querida Ángeles Carmona? Si la gente sale idiotizada a la calle mirando sus tabletas y con los cascos puestos. (Yo la primera, que quede claro). No miran, no oyen, ¡no sienten!
Pero ella insiste en que «nadie tiene derecho a hacer un comentario sobre el aspecto físico de la mujer». Algo que pasa continuamente y que es de lo más natural, como cuando te entra un tipo en una discoteca, alguien dice que le gusta una foto que has colgado en Instagram o recibes un corazón por el Tinder. Gustar a alguien de buenas a primeras siempre es mérito de nuestro cuerpo, que nos guste o no es nuestra primera carta de presentación. ¿Y por qué atenta contra la mujer? ¿Es que a un chico no se le puede llamar «tío bueno» si lo está?
Ángeles lo tiene claro y quiere erradicar el piropo. ¡Erradicar! Suprimir en su totalidad, eliminar, hacer desaparecer para siempre. Me gustaría saber cómo pretende hacer eso. ¿Cómo erradicar la mirada del otro? Quiero que mires pero que no digas nada, que te tragues tus palabras, tus pensamientos y tus piropos. ¡Quieto y callado! Enmudecer la alegría, el deseo y las palabras bonitas. Todo el mundo compite para tener el máximo de me gustas y comentarios en sus fotos colgadas en la red y resulta que si vamos a la calle ¿no podemos decir nada?
Yo, desde mi punto de vista como mujer y cuarentona, si alguien se desconecta un segundo de este mundo paralelo donde vivimos y le da por ver a alguien como yo y decirme algo bonito o sexi, no solamente no me voy a sentir invadida sino que se lo voy a agradecer y mucho. Hace tanto tiempo que nadie me piropea... Recuerdo uno de hace tiempo, paseaba con mi madre por el paseo de Sant Joan en Barcelona, yo tenía unos 20 años y un cuerpo de escándalo, el albañil nos vio pasar y gritó: «¡Esto es un cuerpo y no el de la policía!» Yo me giré, le sonreí y el tipo dijo: «Tú no, nena; la guapa es la señora». Les aseguro que a mi madre la alegría todavía le dura. Si eso de verdad es una invasión de la intimidad, les digo con toda sinceridad que prefiero sentirme invadida antes que invisible.

Publicado el 25 de enero del 2015 en el Periódico de Catalunya

viernes, 19 de diciembre de 2014

El pequeño Nicolás: el brazo tonto de la faes

Es un pájaro, es un avión, es una gaviota... ¡No! ¡Es el pequeño Nicolás! La nueva mascota del PP. Un niñato que da grima, un mini Aznar sin bigote que se hace selfies con políticos y que se cree que es el gran Gatsby. ¿Tiene una entrevista? Sí, claro, todos la tenemos; pero visto lo visto, a mí me interesa bastante poco. Lo que en realidad me importa es lo que hay detrás del monstruo. Que se saque la máscara de Darth Vader y que salga el auténtico Anakin Skywalker. El problema es que el personajillo no llega ni a Mortadelo y la tele, como siempre, ya lo ha colocado en un pedestal.
Con una entrevista donde se tira dos horas prácticamente hablando solo, la audiencia del programa Un tiempo nuevo sube más de diez puntos y es trending topic mundial. Y yo me digo: ¡pero si no dijo nada! Fue detenido, acusado de falsedad, estafa y usurpación de identidad; uno de sus más interesantes logros fue el de colarse en distintos parties como la proclamación del rey Felipe VI. ¡Eso sí tiene mérito! Y esa es una de las cosas que me gustaría saber. ¿Cómo se hace? ¿Cómo falsificas una invitación de la Casa Real? ¿Cómo entras en la Moncloa, el CNI o Las Vegas Sands? Todas estas instituciones se han apresurado a decir que no conocen de nada al pequeñín, que solo se trata de cuatro fotos sin importancia. Muy bien, si eso es cierto todavía me parece más grave. ¿Cualquier freaky se puede colar en una ceremonia como la proclamación del nuevo Rey o codearse con las altas esferas del CNI? Pues suerte hemos tenido de que el pequeño Nicolás no sea un pequeño Dexter Morgan y no se haya cargado a nadie. El jovencito solo se codea con gente de derechas y va vestido como si saliera de Cuéntame. Con chófer, guardaespaldas, rodeado de mujeres pechugonas, se presenta como una especie de superhéroe, pero, claro, a la española. Utiliza un vocabulario propio de un señor de 80 años, se manda wasaps con Jaime García Legaz hablando de «tomates» y cuenta solo lo que él quiere contar y cuando él quiere. Controla los tiempos televisivos de una forma terrorífica y fascinante, como si llevara toda la vida haciéndolo. Un pequeño Torrente con ojos azules y sonrisa inquietante al que no le gusta nada que le llamen pequeño Nicolás y que exige que le llamen Francisco Nicolás Gómez Iglesias o Fran. No, amigo, esto no funciona así, te llamaremos como nos dé la gana, que por eso estás aquí. Tu afán de protagonismo es enorme, pero te tendrías que haber currado un poquito más el personaje con un bigote, una capa, un buen logo en forma de gaviota y poderes que sean bien molones. Podrías tirar hielo al estilo Frozen sobre Catalunya y congelarnos a todos. Supongo que así es como pensabas solucionar el problema catalán, ¿no?
En fin, qué país. Ya lo veo dentro de cuatro días de bolos con Paquirrín o sentándose en el Deluxe recibiendo la entrevista que se merece. No como las que le hace Sandra Barneda con buenas palabras, educación y tacto. Durante los dos programas en directo en los que pudimos disfrutar de sus palabras, el niñato manejaba la información como un trilero de las Ramblas, y los periodistas de turno bailaban a su son sin apenas discutirle nada, en lugar de intentar desenmascararle o ir más allá. No lo entiendo, parece que les da miedo este pequeñajo que se atreve a mirar a cámara desafiante mientras amenaza a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y al ministro del Interior apoyado por un público entusiasmado que no deja de aplaudir. Por favor, que nos diga de una vez qué es lo que tiene. ¿Polaroids? ¿Vídeos comprometedores? ¿Es el amante secreto de alguien? Está claro que hay algo turbio en este pequeño Torrente, y yo lo quiero saber. Este tipo y nosotros como espectadores nos merecemos una entrevista a cuchillo y sin piedad. Quiero una cámara en su casa, conocer a sus padres, a su abuela de 90 años, con la que se supone que vive desde los 14, quiero entrevistas con exalumnos de su colegio, que la Pechotes nos hable de su relación, y quiero saber si de pequeño ya era así de repelente. Pruebas médicas de que es un auténtico megalómano o entender cómo un niño de 13 años va a mítines del PP vestido con traje y engominado. Lo quiero saber todo.
Igual la solución pasa por dejar de conceder entrevistas y abrir su propio canal de Youtube y colgar cada día un vídeo comprometedor de algún alto cargo del Gobierno. Estoy segura de que ganaría en visitas al propio Loulogio y de que los anunciantes se matarían para patrocinarlo. Pero parece que hay gente a quien no le interesa este programa. Hablo de sus creadores, los que le han visto crecer y ahora observan como la mascota ha salido del dibujo y tiene vida propia. Han creado un monstruo y ahora no saben cómo controlarlo. El pequeño Nicolás se ha convertido en el Jovencito Frankenstein y no hay quien lo pare.
Abramos ya una cuenta de Verkami para su canal de Youtube. Por favor, ¡lo necesito!

Publicado en el periódico el 14 de diciembre de 2014