jueves, 5 de marzo de 2009

Piper


El mundo se divide en dos tipos de personas. Las que amamos a los animales y las que no. En mi familia siempre hemos tenido perros, toda la vida. Somos de los que hablamos con ellos, dormimos con ellos, les damos de cenar lo mismo que nosotros... en fin, esas cosas que la gente que no tiene perro no entiende. Cuando murió el ultimo, sufrimos todos tanto, que decidimos que no tendríamos mas perros hasta que mi madre se jubilara. Han pasado los años, mi madre no se ha jubilado, pero este año, los reyes magos, me han traído un perrita. Ahora en mi casa somos dos, ella y yo. He vuelto a saber lo que es tener un perro y gracias a ella, he vuelto a saber diferenciar la gente mala de la buena. Sí, porque un perro es como un escáner para distinguir la maldad de la bondad. Por ejemplo, diferencias perfectamente a los taxistas buenos de los malos solo por el hecho, de que los buenos, te dejan subir. En teoría están obligados, tú pagas un euro de suplemento y te tienen que coger. Los malos no lo hacen. Ni que seas un ciego con un perro lazarillo. Luego, están las personas, que de forma absolutamente desinteresada, cuando el perro está haciendo sus cositas, te preguntan por su nombre, raza, edad... los malos, te miran mal, esperando que no recojas las caquitas para pegarte la bronca. Algunos te pegan la bronca incluso antes. Hace poco una Sra. me llamo guarra. En serio. Todavia no sé porque. También están las personas que solo por el hecho de llevar un animal, te miran con complicidad y te sonríen. Es genial, hacia siglos que nadie me sonreía porque si. ¿Y las tiendas, restaurantes y locales diversos? Los que dejan entrar al perro son aquellos en que la dueña sabe como te llamas, el bar donde te ponen en cortado cada día sin pedirlo o el restaurante donde son concientes que es mejor un animal bien educado que según que niño insoportable. Perdonen, pero es cierto. ¿Por qué no hay sitios prohibidos para niños? ¿Por qué mi perrita, que está muy bien educada, tiene que estar vetada en algún lugar solo por el hecho de no ser humana? No lo encuentro justo. Pero yo soy feliz con ella, hace más de un año que la tengo y no la pienso devolver como proponía mi amigo Marc Villanueva, que cuando se enteró de quien era mi nueva compañera de piso me dijo: ¿después de escribir la columna , la devolverás no? Pobre Marc, es mi amigo, pero está en el bando equivocado. Creo que por su cumpleaños, le voy a regalar un hámster, para que se vaya convirtiendo en uno de los nuestros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario