jueves, 17 de septiembre de 2009

AMISTAD CON SABOR A VINO


Me gusta tener amigos. Me gusta invitar a una amiga a comer vino y luego a un amigo a cenar vino. Cuando una es soltera, la amistad es como su pareja, con la diferencia que nunca te aburre y nunca tienes que aguantar cosas que no te apetecen. Mi amiga, la del vino, es una tía con mucho talento y una gran imaginación. Dentro de poco va a sacar un libro que os va a dejar a todos alucinados. Es de esas personas idealistas, sinceras, parlanchinas (a veces casi más que yo) y con una energía enorme. Mi amigo, el del vino de la cena, tiene prácticamente los mismos defectos que yo y hablar con él siempre me hace sentir bien. Me carga las pilas. No me siento tan bicho raro. También soltero, pero nunca solo. En cambio, tengo otros amigos, que no están solteros y que siempre llevan consigo, una expresión de soledad que me da un poco de lastima. Tienen hijos y una familia pero están solos. Mi amiga, la que me invita a comer vino, no es de esas. Ella es joven, alegre, divertida y tiene un marido y dos hijas. Vive delante del mar, a lo mejor es eso. El mar saca lo mejor de uno. A mí me dan miedo muchas cosas, pero no el mar. Me gusta nadar por las noches. Se avecina tormenta, me ha dicho mi amigo mientras cenábamos vino. Eso a veces, me da miedo. Ahora no. Llevo un mes haciendo dieta, comiendo zanahorias y mi amigo me trae una deliciosa coca llena de azúcar. Qué buena que está. Me comenta el nuevo programa de Risto Mejide. No puedo criticarlo. No lo veo. Llevo un montón de años haciendo crítica de tele en la radio. Este año no. Es maravilloso. Soy libre, como cuando dejé de fumar. Tengo menos dinero, eso es cierto, pero nadie me obliga a ver la tele. No veo nada que no me apetezca. Conclusión: no veo casi nada. Informativos y series por Internet. NISSAGA DE PODER, que BTV pone cada día a las 15:00 de la tarde. Me gusta verla mientras como vino. Hoy me he ido a apuntar a un curso de TAST DE VINS, pero no quedaban plazas, por lo visto, no soy la única a la que le gusta el vino. El sábado he quedado con otra amiga, que me hizo de canguro de los 5 a los 15 años y nos vamos a ver a Raphael. Eso si que es grande. Nuestra pequeña tradición. La última vez fue en el Palau de la Música. Y domingo, nos vamos mi perra Piper y yo a pasear con una amiga, su hija y su nueva perra. Los perros unen. Me acabo de acordar que otra amiga, me ha llamado antes y no la he contestado. Voy a llamarla. Esa es mi amiga, la que hace dieta conmigo y me anima para que no deje el gimnasio. También hay una perra que nos une. Y también es una amante del buen vino. ¿Os he contado que ayer vimos el Barça con mi hermana (que es mas que una amiga) y mi padre cenando vino? ¿El partido? Un palo, pero el vino estuvo bien, si hubiera hecho el curso os lo podría describir. Otra vez será. Los amigos, son como los buenos vinos, hay que degustarlos lentamente y todos tienen algo que los hacen únicos.