Nunca me ha gustado tirar las cosas a la basura. Pero si que soy de las que de vez en cuando me gusta hacer limpieza. Antes, cuando me daban estos ataques, me iba al cashconverters y vendía las cosas. Trastos viejos, utensilios en buen estado que ya no utilizaba… lo hacía más para reciclar que no para ganar dinero, pero la verdad es que siempre me sacaba algo y con ese dinerito me daba un caprichito.
El otro día, me dió por pintar la casa, cambiar los muebles de sitio, etc.… esas cosas que a veces hacemos cuando nuestra vida no nos gusta demasiado. Cuando queremos un cambio, pero no sabemos muy bien por donde tirar. Y entre cambio y cambio, lleno un carro de la compra con un montón de cosas. Esta mañana, paseando a Piper, he llegado hasta el cashconverters con el carro. Calculaba que llevaba material para 40 0 50 euros. Entre mis trastos viejos, llevaba un reproductor de Dvd, un teclado de ordenador, dos ollas de inducción, tonterías… la sorpresa ha sido enorme, cuando el chico ha mirado todo lo que tenia y me ha dicho, con una cara de cinismo enorme: te doy por todo 10 euros.
Sin decir casi nada, he cogido mis cosas y las he vuelto a poner dentro del carro. No me ha dado la gana de darle mis cosas a ese tío y a esa empresa que se aprovecha de las miserias de la gente para hacer pasta. Hay algo peor que la crisis y es la gente que hace negocio de ella.
Antes, el cashconverters, era una tienda de artículos de segunda mano, donde te compraban las cosas mucho más baratas que su precio real, pero bueno… compensaba y no las tirabas al container y de alguna forma reciclabas. Hoy me he dado cuenta de que es una empresa de gente miserable. El tío que me ha atendido no sé cómo puede dormir por las noches. Despues de mi turno, le ha tocado a un chico, que llevaba una bolsa llena de dvd¡s y le han ofrecido, la friolera de 10 céntimos per Dvd. De repente, me ha mirado y me ha dado la sensación, de que estábamos en guerra. Que el chico vendía su alma por un trozo de pan y que yo me marchaba con la mía, porque tengo el congelador y la nevera llenos de comida. Cada generación ha tenido su guerra y creo que esta es la nuestra. Es una guerra mucho más sutil, pero una guerra. Y a algunos nos ha pillado en una edad muy mala. Si seguimos así, no solamente nos quedaremos sin trabajo, sino que no podremos formar nuestra familia i moriremos tristes y solos. Eso sí, mientras personas como Millet, Urdangarin, Botin o Bautista, siguen comiendo langosta cada noche.
Esta noche, bajaré las cosas a la calle y confiaré en que una alma buena se las lleve. La tele que bajé el otro dia, se la llevó un Sr con su coche. Hoy me lo he encontrado y muy contento me ha dicho lo bien que le funciona. Eso me hace mas feliz, que si me hubieran dado 50 euros en la tienda de los Miserables.

imo de una admiradora que se 