martes, 22 de mayo de 2012

BESAME



En esta vida, todo es la actitud. Tengo una amiga. Una buen amiga. Una de esas con sabor a vino, que a sus treinta y tantos, le han puesto aparatos en los dientes. En lugar de estar triste, agobiada o avergonzada, mi amiga la hierros le sonríe a la vida más que antes. Abre la boca bien para que todo el mundo vea sus dientes y no dudará en liarse con algún buenorro aunque sus besos sepan a hierro. No importa, siempre que el buenorro bese bien. La importancia de un buen beso, de saber darlo y de recibirlo, a veces también depende de la actitud. Si piensas en si fumas, si te has lavado los dientes o si llevas hierros, jamás besaras bien. De hecho, si piensas... No hay que pensar cuando uno besa, hay que besar y punto. Con ganas, con alegría, con garra, con deseo, con actitud. Todo el mundo habla de sexo. Que si está sobrevalorado, que si tengo mal sexo, que si tengo demasiado, que si estoy harta de mi marido, que si el mío me la pega con la secretaria... pero... ¿y los besos? parece que nos hemos olvidados de besar. Reivindico el beso escandaloso, el super morreo, el largo ...  aquel que nos dábamos a los 16 años cuando solo hacíamos eso, besarnos... horas y horas... ¿recordáis cuando nos quedaba la barbilla roja? 
       Ahora vamos directos a la tercera o cuarta fase y no le damos al beso, la importancia que se merece. Un buen beso puede ser más excitante, que muchos coitos sin amor. Otra cosa que reivindico, el sexo con amor. Después de practicar con frecuencia el sexo con amor, el sexo por el sexo es una autentica basura. ¿Estaran de acuerdo no? Es como hacer el amor sin beso. Como bailar sin música, como cantar sin que nadie te oiga o escribir sin que nadie te lea. Pensando en porque nos gustaran tanto los besos, me doy cuenta de que es la única cosa que no podemos hacer solos. A ver quién es el listo que inventa un vibrador que sepa besar. Pues eso.