viernes, 29 de marzo de 2013

DELETE



Antes, cuando cerraba una etapa. Cogía las cuatro fotos de turno y las encerraba en una caja. Ya lo conté una vez. LA CAJA
Pero ahora me encuentro con un pequeño disco duro llenos de gigas y fotos y vídeos e imágenes... es una maldita locura. Si me pongo a seleccionar me muero de la pena. En mi caja de siempre, guardo alguna carta, alguna foto, alguna cosa para no olvidar mi vida, pero lo justo para no montarme la película si lo veo. Una foto de un amor en un museo de París, otra  de una película que marcó una era, una pieza de ropa importante o un folleto de una obra de teatro.
¿pero que pasa en la era digital ? Todo lo que haces, dices, o vives se queda grabado para siempre. Si quieres eliminar a alguien de tu vida, tienes que hacer tantos DELETES que al final tienes la sensación de que te estás borrando a ti misma. Es doloroso. Demasiado. Pero no lo quiero guardar todo. Quiero quedarme con algo, que me recuerde que fui feliz, pero que estoy mejor ahora. Pero ¿saben qué? No lo encuentro. Todo me da pena, todo me produce nostalgia, todo era mejor antes. Y si le doy al DELETE igual lo olvido. Y si lo olvido, ni siquiera me quedara esto. El recuerdo de que una vez fui muy feliz.
                La clave son las fotos y los vídeos. Si graváramos todo lo malo, hiciéramos fotos de nuestra cara triste o llorosa, hiciéramos vídeos y montajes de nuestras discusiones... igual entonces, no idealizaríamos tanto nuestros recuerdos. ¿Pero quién es el tarado, que en momentos tristes, se poden a fotografiarlo todo para luego no tener NOSTALGIA y ser más feliz? Igual esta es la clave. No volver a hacer una donde parezcas feliz y él tenga cara de quererte.