lunes, 23 de marzo de 2015

No todas podemos ser LADY DI



Gran Hermano VIP de Tele 5 roza el 30% de cuota de pantalla. Para los que no lo sepan, les explico que se trata de un programa de televisión que nadie reconoce ver, donde un montón de famosos se meten en una casa durante un par de meses y la audiencia decide quién es el merecedor de un bonito premio de 100.000 euros. Todas las encuestas indican que ganará una mujer maleducada, gritona, inculta, agresiva, machista y que come con la boca abierta. Una de sus frases más celebres en este reality ha sido: «No voy a dejar que un hombre coja la fregona mientras haya mujeres en la casa».

Me avergüenzo como mujer y me vienen ganas de lanzar la tele por la ventana cuando oigo estas cosas, pero no crean que todas las mujeres machistas son incultas; algunas son cultas, modernas, vegetarianas y políticas de izquierdas. Les estoy hablando de Tania Sánchez: la novia de Pablo Iglesias. A ella no le gusta nada que la presenten así, pero, chica, es lo que hay. Le fastidia que la llamen «la compañera sentimental de Pablo Iglesias», y cuando le preguntan sobre su vida privada dice cosas como: «Pido un nivel mínimo de respetito por aquello de nuestra pequeña relación».

Aunque todo el mundo tiene derecho a hablar de lo que le dé la gana y dejar su vida sentimental aparcada, no entiendo por qué se pone tan a la defensiva. Ser la pareja de Pablo Iglesias la beneficia mediáticamente y tendría que estar agradecida. Sí, Tania, tu novio es un tipo inteligente, con don de palabra y posiblemente el futuro presidente del Gobierno. Y tú, en lugar de estar contenta por tenerlo de pareja, te da rabia. La verdad es que me sorprende esta actitud en una mujer. No me gusta generalizar, pero habitualmente los hombres que cobran menos que su mujer, o que tienen un trabajo inferior o menos poder, son los que acostumbran a estar más acomplejados. Incluso hay un nombre para ello: el síndrome del marido de la Thatcher. En lugar de valorar a su mujer se sienten inferiores, tienen envidia de ella y no soportan estar en segundo plano. Pero las mujeres en general (vuelvo a generalizar) no piensan así. ¿Cuántas mujeres muestran a sus maridos ricos y poderosos con orgullo? Pues la mayoría. Luego están las ultramodernas como Tania, que le dan tantas vueltas a todo que al final se convierten en lo peor de los hombres.

¿Por qué digo esto? Porque resulta que hace una semana la entrevistaron en una revista femenina en la que salió posando en un ático divino, como si fuera la mismísima Preysler. Nos habló de su pareja, de cómo se conocieron, de si viven separados, que en su casa no se come carne porque ella manda y es vegetariana, que no piensan tener hijos de momento, y entre perla y perla nos soltó este titular: «Yo no soy el pelele de mi novio». No sé a ustedes, pero mi pareja me regala esta bonita frase y lo tengo un par de días durmiendo en el sofá como mínimo.

¿Quién utiliza a Pablo Iglesias ahora? ¿Por qué Tania habla de su vida personal en una revista de mujeres? ¿Por qué se deja fotografiar en plan modelo? No demos lecciones de machismo ni de liberación de la mujer cuando luego nos vendemos y entramos en terrenos en los que no deberíamos entrar por coherencia. ¿Qué ha pasado aquí? Os lo digo con una sola palabra: vanidad.

Estoy segura de que si esta entrevista hubiera sido a otra política mujer, Tania la estaría tachando de machista.
Hay mujeres más machistas que muchos hombres, como sería el caso de Belén Esteban, y hay otras que directamente se convierten en ellos, como sería el caso de Tania. ¿Qué me diríais si Tania Sánchez fuera un hombre y Pablo Iglesias una mujer? Pues que él es un machista que no deja que su mujer crezca como persona y que no la apoya. Porque ese titular nos deja claro su complejo de inferioridad y su envidia, disfrazada de falsa admiración hacia su pareja sentimental. Una relación que tiene los días contaditos. No puedes sentir envidia de alguien a quien amas, no puedes tener el mismo trabajo que tu pareja, competir con ella y no saber reconocer quién de los dos es el que tiene más talento y más tirón mediático.

Luego están los maridos que saben estar en su sitio y que no sabemos ni cómo se llaman, como los de Angela Merkel o Esperanza Aguirre. Claro que en este caso puede que estén aterrorizados, los pobres.

Tania Sánchez tenía una carrera política antes de que su novio se convirtiera en alguien tan popular, es cierto, pero gracias a eso ella es ahora famosa. No tanto como Belén Esteban, pero tiempo al tiempo. Que algo me dice que saldrá en la tele mucho más que ella.

Y eso de que no eres un pelele en manos de tu novio, querida Tania, aquí te tengo que dar la razón. Eres un pelele en manos de tu ego, que es mucho más peligroso. Por muchos áticos, revistas y respetitos, jamás lo conseguirás. Lo siento, pero no todas podemos ser Lady Di.

publicado en el periódico de Catalunya Domingo, 22 de marzo del 2015

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