lunes, 26 de septiembre de 2016

LA MIRADA

Recuerdo cuando era pequeña y mis padres me llevaban a playas nudistas a disfrutar de la naturaleza y a bañarnos en libertad. Lo hacían prácticamente a escondidas de amigos y familiares. Playas tranquilas, sin ruido, ni masajistas, ni vendedores ambulantes, ni niños gritones. El paraíso. Con el paso de los años, y como en casi todo, las normas empezaron a aparecer. Que si no te puedes desnudar en esta playa, que en la otra sí, que hay que seguir algunas reglas... El debate estaba abierto.
Lo mismo pasó cuando las mujeres empezamos a practicar topless. ¿Eso se debía hacer en playas nudistas o en las playas llamémoslas normales? Luego apareció la polémica de los perros. Multas desorbitadas si llevabas a tu perro a bañarse al mar. Algo tan natural como ir a la playa a pegarse un chapuzón se convertía cada año en una complicación más grande. Pero hay algo que nunca ha cambiado. Es sabido por todos, que en las playas nudistas siempre ha habido y habrá mirones. Frikis que se ponen las gafas de bucear y nadan a medio metro tuyo. O colgados que se colocan estratégicamente detrás de una roca durante horas creyendo que no les vemos. Forma parte del espectáculo y aunque pueden incomodar un poco al principio, al final te acostumbras. El problema viene ahora, cuando en este siglo llevamos cámara en el móvil y fotografiar al nudista no está considerado un delito. Cuando digo nudista, digo también niño nudista. ¿En serio? ¿Tengo que dejar que un tipo que no sé quién es haga fotos a mi hijo desnudo sin que yo pueda hacer nada? ¿Nos estamos volviendo locos?
El Código Penal dice lo siguiente: Se tipifica como un delito de corrupción de menores el hecho de "captar" imágenes de niños que puedan ser consideradas "pornografía infantil". Pero para ello, estas deben mostrar a los menores en "actitud libidinosa".
Me parece increíble y muy perverso. La pornografía la pone la mirada del pedófilo o pederasta que hace la fotografía, no el niño. El niño es solo un niño. Y si se te ocurre denunciar al voyeur o intentas mirar qué fotos te ha hecho con su móvil, te puede demandar él a ti. Por un delito de vulneración de su intimidad. Sí, amigos, es el mundo al revés.
No puedo llevar a mi perro a la playa pero sí puedo fumar y tirar la colilla sin que nadie me diga nada. No puedo bañarme desnuda en ninguna playa que no sea considerada nudista, pero por lo visto, tampoco puedo tomar el sol ¿vestida? Sí, les hablo del famoso burkini. El debate del verano. Para los que no lo sepan, el burkini es una prenda de baño de manga larga que cubre el cuerpo de la mujer desde la cabeza hasta los tobillos. Prohibido en las playas de ciudades como Niza o Cannes, ha llegado a los tribunales en algunos países como Italia o Alemania. Es de sentido común que no nos podemos tirar vestidos a ninguna piscina pública ni parque acuático, pero ¿en la playa? Una de las pocas cosas gratis que tenemos y nos van a decir cómo disfrutarla.
Las razones para los que argumentan el veto de esta prenda es de dos tipos: preservar la laicidad y por motivos de higiene. Lo de la higiene es una excusa, está claro que es un tema completamente religioso. Si no, ¿por qué se tiene que increpar a una mujer en la playa de Niza, que está tumbada tomando el sol con su atuendo de diario? Es completamente absurdo. Le permitimos que vaya vestida así por la calle pero en la playa la obligamos a sacarse el hijab. Pues sí. Humillante la forma en que obligaron a la pobre mujer a desvestirse cobrándole encima 38 euros de multa.
No me cansaré de decirlo. Vamos claramente para atrás. Visto el machismo que ha reinado en los JJOO de Río, les invito a que busquen en Google fotos de los equipos de voley de los años 70 en Irán. Verán a las deportistas vestidas con un uniforme de lo más normal, con sus pantalones cortos y su camiseta. Lo mismo con la natación. En la actualidad, podemos ver a las chicas iraníe tapadas de cuerpo entero, dejando solo la cara al aire libre. Y todavía hay gente que argumenta que van así porque quieren y que tienen todo el derecho del mundo a estar sometidas si ellas lo desean.
Dejando a parte el hecho de que una mujer sometida o maltratada es incapaz de decidir absolutamente nada, a esta mujer tan poco libre, Siam, que es como se llama la señora avergonzada en la playa de Niza, ¿la vamos a privar encima de tomar el sol en la arena o de bañarse en el mar? ¿En serio? ¿No sería mejor que hubiera lugares libres, donde todos pudiéramos hacer lo que nos diera la gana con nuestro cuerpo y nuestra ropa? Nudismo, topless, bañador, neopreno o burkini. Solo se trata de desconectar un poco, tomar el sol y darse un baño en el mar. Con nuestro hijos o nuestras mascotas. Pues no, lo complicamos con leyes absurdas. Pero una cosa está clara, cualquier tarado puede fotografiarme ya sin esconderse detrás de ninguna roca, porque... ¡eso no es delito!

lunes, 8 de agosto de 2016

ETERNO DOMINGO

Para un soltero, las vacaciones son como un eterno domingo. Te alquilas un apartamento en la playa, con la idea de desconectar. Te das cuenta del error cuando llevas una semana y tienes la sensación de que ha pasado un año. ¡Relájate y disfruta! Te dicen tus amigos con niños y familia. Soy soltera, descanso y duermo lo que me da la gana durante el año. Supongo que por eso no valoro tanto el descanso vacacional. Si a eso sumamos, que me he pillado un apartamento sin wifi y que he dejado mi ordenador portátil en Barcelona, pues el resultado es que me subo por las paredes. En una semana mi móvil ya no tiene gigas y he cazado todos los pokémons que un ser humano puede soportar.
Estoy tirada en la playa mirando los mails en mi iPhone, cuando en la bandeja de entrada aparece un mensaje nuevo pidiéndome un artículo para este diario. Un regalazo contra mi aburrimiento. Pero entonces, me acuerdo de mi estúpido plan de desconexión y pienso ¿cómo y dónde lo escribo? Tengo una libreta y un boli, creo que me acuerdo de cómo funcionaba esto. Pero como no tengo palomas mensajeras, hay que buscar la manera de pasarlo a un ordenador y mandar un mail, porque tengo demasiada presbicia como para escribir directamente al teléfono.
Paseando por el pueblo encuentro un lugar llamado Wifi Bar Playa. Un bar lleno de ordenadores del siglo pasado conectados a una máquina para tirar monedas. 10 minutos por 50 céntimos. Un sudor frío invade mi cuerpo, pienso en mi maravilloso Mac castigado en Barcelona. Pongo los dedos encima del ordenador del pleistoceno y me digo: "A por ello". No puede ser tan difícil. La verdad es que de momento es lo más emocionante que me ha pasado este verano. Me doy cuenta de que me gusta mi trabajo y que hay dos cosas en la vida por las que vale la pena luchar: el wifi y el aire acondicionado. Sin ellos, las vida no tiene ningún sentido.

sábado, 2 de julio de 2016

ETIQUETA




Siempre he pensado que cada vez que alguien entra dentro de un grupo cerrado, excluye al mundo entero. No me gustan los guetos. No me gusta tener que ir a bares gais cuando quedo con mis amigos gais, a bares de lesbianas cuando quedo con mis amigas lesbianas ni a bares heteros cuando quedo con mis amigos heteros. ¿Por qué no hacemos con el ocio lo mismo que hacemos, por ejemplo, con el cine, los paseos o los restaurantes? Tengo un amigo con el que me gusta ir a la playa, otra amiga a la que le gusta ir de compras y mi amigo tranquilo con el que me gusta pasear. Toda esa gente ni son gais, ni trans, ni bisexuales, ni lesbianas. Solo son mis amigos. Me da igual con quien se acuesten, y lo digo muy en serio.
Tendríamos que estar todos más a favor de los derechos humanos y dejarnos de tanta etiqueta. Quiero un bar donde estén todos mis amigos y todos seamos felices. ¿Parece fácil, verdad? Pues ese sitio no existe. No me gusta dividir el mundo en géneros. Me parece un atraso y muy complicado. El mundo está lleno de personas con fantasías y deseos diversos. Heteros que de vez en cuando se lían con alguien de su mismo sexo, parejas que se abren y deciden seguir amándose pero practicando sexo con otros, amantes del bdsm, gais, lesbianas, heterogais, transexuales, bisexuales, asexuales, pansexuales, intergéneros, poliamorosos, heterotransgénicos, abiertos, cerrados, activos, pasivos... ¿No os dais cuenta de que se nos están acabando las etiquetas?
No solamente mutan los acuerdos de la CUP, las personas también. ¿El que hoy es hetero, mañana se tiene que llamar de otra forma porque se ha pegado un revolcón? Propongo que cada uno haga lo que le dé la real gana con su cuerpo y quedarnos con solo dos etiquetas: tolerantes e intolerantes.

FANÁTICO HOMÓFOBO

Y cuando estoy escribiendo este artículo creyéndome realmente lo que digo, un fanático homófobo mata a 50 personas en un bar gay de Orlando. Entonces salgo de la burbuja donde vivo y entiendo que algunos gais estén a favor de encerrarse en su mundo. Supongo que se sienten protegidos de la mala gente que desgraciadamente también existe en nuestro moderno país. Les hablo de ataques verbales, miradas incómodas, comentarios sutiles, agresiones, palizas... Pero en su barrio nadie les juzga. Luego salen un día al año a decir que están orgullosos y todos contentos. Ellos y el Gobierno, que se cree muy guay por permitir el día del orgullo en su país. El problema sigue allí, aunque no lo queramos ver.
Y me he dado cuenta de eso ya no tanto por la matanza en sí sino por el enfoque que le están dando los medios. Parece que el hecho de que sea un club gay el atacado, y el asesino un americano musulmán que frecuentaba más los bares de ambiente que las mezquitas, no es relevante. Casi todos los medios, menos algún artículo suelto, definen la masacre como un acto terrorista clarísimo. Ataque + hombre musulmán = terrorismo. Y el debate se centra en las armas. No lo entiendo. Es evidente que el asesino es un gay armarizado que por culpa de su religión se odia tanto a sí mismo que llega a perder la cabeza viviendo una doble vida y provocando la mayor masacre de la historia de Estados Unidos. Pero parece que el debate sobre la homofobia no interese. Supongo que será porque en países cómplices del nuestro y de los americanos, como Catar o Arabia Saudí, también matan a los homosexuales. ¿Será eso? Hay como una asquerosa complicidad con este tema. Como si no toda la población empatizara al 100% con las víctimas. Y mientras esto siga así, mientras miremos este problema como si no existiera, ellos seguirán en su gueto mientras en otras partes del mundo son perseguidos y asesinados. Y en nuestro país no tenemos musulmanes radicales. Tenemos la religión católica, que es tremendamente homófoba y condena a miles de fieles a vivir vidas desgraciadas solo por el hecho de amar a personas de su mismo sexo. No los matan, pero les condenan a una vida de tortura, oscuridad y pena. Son machacados por la religión que les debería amar, tratándolos de tarados y enfermos.
Entonces me doy cuenta de que todavía falta mucho para que podamos ser felices todos en mi bar. Pero no hay que perder la esperanza. De repente aparece alguien que tiene un gesto que nos hace pensar. Le hablo del exsenador americano Harry Wofford. Un hombre de 90 años de edad que después de perder a su esposa, con la que llevaba 50 años de feliz matrimonio, se casó hace un par de meses con un hombre. Y cuando le preguntaron si había salido del armario, contestó: «No me clasifico a mí mismo basándome en el género de aquellos a los que amo». Y yo que me emociono y pienso... Está claro que el que tiene que salir del armario es el mundo entero.

lunes, 27 de junio de 2016

ME CABREA





Que un presidente del Gobierno en funciones diga públicamente y sin ningún pudor ni vergüenza alguna, que a nadie le apetecen los debates, me parece un auténtico escándalo. Sí, eso le dijo el Sr. Rajoy a Pepa Bueno en la cadena SER hace unos días. Y se quedó tan ancho. Como si yo digo que me da pereza escribir este artículo o a la pescadera de mi barrio un día le da por no cortarme el bacalao. Sr. Mariano, ¡es su trabajo! Y lo hace porque le da la gana. Podría seguir en el Partido Popular sin ser el candidato a las elecciones. Se podría ahorrar todos los debates. ¿Por qué narices no lo hace?
Un hombre que trabaja en la mina puede permitirse el lujo de decir que le da pereza bajar a currar. Pero es que si no lo hace, igual se queda en el paro o sin poder alimentar a sus hijos. ¿Pero usted? ¿Cómo se atreve a decir eso? Usted que cobra un sueldazo al año. Usted que tiene la jeta de volverse a presentar a las elecciones, cuando no ha sido capaz de formar gobierno con nadie. Cómo me cabrean estas cosas.
Aunque tendríamos todos que estar más que acostumbrados, ya que el Sr. Rajoy nos ha regalado tantas perlas y ha dicho tantas tonterías –«… y la europea, los chuches, los hilitos de plastilina, los españoles muy españoles y mucho españoles, los catalanes hacen cosas...»–, pero no lo estamos. No nos acostumbramos porque se supera cada día más. No le apetecen los debates, dice. No me extraña, si cada vez que lo dejan suelto y va a la tele o a la radio la lía parda. ¡Pero es que nadie se da cuenta!

EL TEMA TRANSVERSAL DE LA CORRUPCIÓN

Y no hablo de los votantes de otros partidos, hablo de los del suyo. Gente del PP. ¿Que no lo ven? Estarán ciegos y sordos. Y no quiero entrar en el tema de lacorrupción, eso por desgracia ya es un tema transversal. No se salvan ni los Alcántara. A más de uno le habrá dado un soponcio al descubrir que la pareja que representa a España a la perfección en la ficción también lo hace muy bien en el mundo real. Sí, amigos, después de tantas décadas, 'Cuéntame' ya ha llegado al presente. Anticorrupción acusa a Imanol Arias y a Ana Duato de defraudar 2,9 millones de euros.
Y cómo me cabrea que me manden papeles físicos a casa. Las malditas páginas amarillas de cada año o la propaganda electoral. No quiero que nos gastemos más de 140 millones en otras elecciones, absurdas porque todo el mundo va a votar lo mismo. El problema no es de los que votamos, el problema lo tienen los políticos que no saben que hacer con nuestros votos. No se han puesto de acuerdo hoy, ¿qué les lleva a pensar que lo van a hacer mañana?
Me cabrean los ciclistas que van enganchados a mi coche cuando tienen un carril bici en la calle paralela. Me cabrea que me piten cuando voy andando tranquilamente por la acera. Me he dado de baja del Bicing porque me da miedo ir en bici por mi ciudad. Me da miedo matar a alguien un día sin querer. El ciclista tiene derecho a conducir en sentido contrario, las leyes se lo permiten y yo cada vez que giro por Balmes con el coche a la altura de Provença pienso que alguien morirá pronto allí. Esta vez será un ciclista y lo matará el coche. ¿Entonces qué? Por lo menos el coche tiene seguro. No entiendo quién decidió un día, que las bicis no tenían por qué estar aseguradas. Que podían saltarse los semáforos y conducir en sentido contrario. Es absurdo.

ENTRE EL TAMPÓN Y LA COPA VAGINAL

Tan absurdo como debatir entre el tampón y la copa vaginal. Otro tema que me cabrea. Una es ecológica y te dura toda la vida y el otro te cuesta una pasta cada mes y está lleno de productos químicos que no solamente atacan tu cuerpo, sino que alteran tu sangrado para que gastes más tampones. ¿Dónde está el debate? No hay debate. Sé de lo que hablo, utilizo la copa vaginal desde hace más de 10 años. La compré en Francia por internet en un momento en que la gente no sabía ni lo que era.
Y ahora que sale una noticia que le da bombo, la gente aprovecha para atacar políticamente a los que la promueven. Me parece una idea brillante y, dejando aparte la salud sexual, creo que sería bueno también a nivel económico. A la gente pobre, le iría muy bien saber que su menstruación no tiene por qué costarle dinero cada mes. Pero, claro, hay empresas privadas a las que no les interesa que esto se promueva ni se sepa.
Es como las compresas que venden para las pérdidas de orina. Voy a escribir algo muy importante: mearse encima no es normal. No hay que vender compresas, hay que tonificar el suelo pélvico y hacer ejercicio. Es como si me venden un cubo para vomitar porque me duele el estómago. Absurdo. Este país normaliza las cosas de una forma tremenda a favor de sus intereses. No es normal nada de lo que pasa. Pero desgraciadamente es muy habitual. Seguiremos viajando en contra dirección, meándonos encima y con un futuro presidente del Gobierno al que le da pereza hablar.
TEMAS

ME CABREA





Que un presidente del Gobierno en funciones diga públicamente y sin ningún pudor ni vergüenza alguna, que a nadie le apetecen los debates, me parece un auténtico escándalo. Sí, eso le dijo el Sr. Rajoy a Pepa Bueno en la cadena SER hace unos días. Y se quedó tan ancho. Como si yo digo que me da pereza escribir este artículo o a la pescadera de mi barrio un día le da por no cortarme el bacalao. Sr. Mariano, ¡es su trabajo! Y lo hace porque le da la gana. Podría seguir en el Partido Popular sin ser el candidato a las elecciones. Se podría ahorrar todos los debates. ¿Por qué narices no lo hace?
Un hombre que trabaja en la mina puede permitirse el lujo de decir que le da pereza bajar a currar. Pero es que si no lo hace, igual se queda en el paro o sin poder alimentar a sus hijos. ¿Pero usted? ¿Cómo se atreve a decir eso? Usted que cobra un sueldazo al año. Usted que tiene la jeta de volverse a presentar a las elecciones, cuando no ha sido capaz de formar gobierno con nadie. Cómo me cabrean estas cosas.
Aunque tendríamos todos que estar más que acostumbrados, ya que el Sr. Rajoy nos ha regalado tantas perlas y ha dicho tantas tonterías –«… y la europea, los chuches, los hilitos de plastilina, los españoles muy españoles y mucho españoles, los catalanes hacen cosas...»–, pero no lo estamos. No nos acostumbramos porque se supera cada día más. No le apetecen los debates, dice. No me extraña, si cada vez que lo dejan suelto y va a la tele o a la radio la lía parda. ¡Pero es que nadie se da cuenta!

EL TEMA TRANSVERSAL DE LA CORRUPCIÓN

Y no hablo de los votantes de otros partidos, hablo de los del suyo. Gente del PP. ¿Que no lo ven? Estarán ciegos y sordos. Y no quiero entrar en el tema de lacorrupción, eso por desgracia ya es un tema transversal. No se salvan ni los Alcántara. A más de uno le habrá dado un soponcio al descubrir que la pareja que representa a España a la perfección en la ficción también lo hace muy bien en el mundo real. Sí, amigos, después de tantas décadas, 'Cuéntame' ya ha llegado al presente. Anticorrupción acusa a Imanol Arias y a Ana Duato de defraudar 2,9 millones de euros.
Y cómo me cabrea que me manden papeles físicos a casa. Las malditas páginas amarillas de cada año o la propaganda electoral. No quiero que nos gastemos más de 140 millones en otras elecciones, absurdas porque todo el mundo va a votar lo mismo. El problema no es de los que votamos, el problema lo tienen los políticos que no saben que hacer con nuestros votos. No se han puesto de acuerdo hoy, ¿qué les lleva a pensar que lo van a hacer mañana?
Me cabrean los ciclistas que van enganchados a mi coche cuando tienen un carril bici en la calle paralela. Me cabrea que me piten cuando voy andando tranquilamente por la acera. Me he dado de baja del Bicing porque me da miedo ir en bici por mi ciudad. Me da miedo matar a alguien un día sin querer. El ciclista tiene derecho a conducir en sentido contrario, las leyes se lo permiten y yo cada vez que giro por Balmes con el coche a la altura de Provença pienso que alguien morirá pronto allí. Esta vez será un ciclista y lo matará el coche. ¿Entonces qué? Por lo menos el coche tiene seguro. No entiendo quién decidió un día, que las bicis no tenían por qué estar aseguradas. Que podían saltarse los semáforos y conducir en sentido contrario. Es absurdo.

ENTRE EL TAMPÓN Y LA COPA VAGINAL

Tan absurdo como debatir entre el tampón y la copa vaginal. Otro tema que me cabrea. Una es ecológica y te dura toda la vida y el otro te cuesta una pasta cada mes y está lleno de productos químicos que no solamente atacan tu cuerpo, sino que alteran tu sangrado para que gastes más tampones. ¿Dónde está el debate? No hay debate. Sé de lo que hablo, utilizo la copa vaginal desde hace más de 10 años. La compré en Francia por internet en un momento en que la gente no sabía ni lo que era.
Y ahora que sale una noticia que le da bombo, la gente aprovecha para atacar políticamente a los que la promueven. Me parece una idea brillante y, dejando aparte la salud sexual, creo que sería bueno también a nivel económico. A la gente pobre, le iría muy bien saber que su menstruación no tiene por qué costarle dinero cada mes. Pero, claro, hay empresas privadas a las que no les interesa que esto se promueva ni se sepa.
Es como las compresas que venden para las pérdidas de orina. Voy a escribir algo muy importante: mearse encima no es normal. No hay que vender compresas, hay que tonificar el suelo pélvico y hacer ejercicio. Es como si me venden un cubo para vomitar porque me duele el estómago. Absurdo. Este país normaliza las cosas de una forma tremenda a favor de sus intereses. No es normal nada de lo que pasa. Pero desgraciadamente es muy habitual. Seguiremos viajando en contra dirección, meándonos encima y con un futuro presidente del Gobierno al que le da pereza hablar.
TEMAS

sábado, 23 de abril de 2016

LA CAJA DE LA MEDIOCRIDAD


Me pongo a escribir este artículo y por primera vez en mucho tiempo no sé muy bien qué decir. No es que no tenga nada que decir, todo lo contrario, tengo muchas cosas que decir. Demasiadas. Arden dentro de mi como si fuera la teniente Ripley con un alien a punto de salir. La semana pasada, acabó de forma inesperada un programa que hacía en la tele local de Barcelona. Pero que nadie se alarme, ni pienso contar nada ni pienso hacer el típico artículo de presentador resentido. Teniendo en cuenta los tiempos que corren, hacer el mismo programa durante casi un año ya me parece un milagro.
También estoy harta, igual que ustedes, de los presentadores que se quedan sin programa y montan unos pollos escandalosos en los otros medios donde trabajan. A la gente le importa una rábano y les entiendo. A mí también. En el mundo hay problemas más importantes que si Bertin Osborne deja su programa o Mila Ximénez abandona 'Sálvame'. Parada, Barneda, Arús o Buenafuente. Nadie se libra del cierre de su programa. Es algo, que tarde o temprano acaba pasando. A unos les dura tres días y a otros tres años, pero el fin siempre llega.

MÁS CENSURA Y MENOS CREATIVIDAD

La televisión es un monstruo en fase de desaparición difícil de entender y si la televisión es pública, ya ni os cuento. Vamos claramente para atrás. Supongo que lo que era la tele en el siglo XX, es ahora internet. Les estoy hablando de libertad. Sí, amigos, era más libre y más feliz haciendo tele en los años 90 que ahora. Me voy haciendo mayor y cada vez tengo menos libertad para decir lo que me da la gana. Más censura y menos creatividad
La poca libertad que nos queda está en Twitter, en Facebook, en el mundo virtual donde podemos desatar nuestra ironía, nuestro humor, nuestra mala leche sin que nadie nos censure. No cobramos, es cierto, pero somos felices. También están las páginas de opinión de algunos periódicos como este, que me dejan ser yo misma y hablar sin tapujos. Pero yo les hablo de la televisión. Antes era la caja tonta y ahora es la caja de la mediocridad. Porque ahora lo nuevo, lo fresco y lo joven está en las redes. En la tele ya no queda nada que nos pueda sorprender.

LA CENSURA DEL MIEDO A CAUSA DE LA CRISIS

Una de las causas de la censura de este siglo creo que es el miedo. Antes no teníamos miedo de nada. Si nos echaban de un trabajo teníamos otro, si nos bajaban el sueldo injustamente nos quejábamos y nos escuchaban. Ahora, con la crisis, andamos todos acojonados. A mi me han bajado el sueldo dos veces en el último año y sin ninguna justificación. Pero como hay crisis, pues te callas. Una crisis que les va muy bien a los que mandan. Pero que también les contamina a la hora de tomar decisiones. ¿A quien le daría usted un programa si fuera jefe de programas? ¿A una productora pequeñita y humilde o a una de muy importante que le pueda dar trabajo en un futuro? Pues eso.
Luego están los enchufados. Que se agarran a los puestos de trabajo como garrapatas. Como decía Orson Welles en 'Ciudadado Kane': «No es tan difícil hacer dinero cuando es solo hacer dinero lo que se pretende». Sí, amigos, la tele no se salva de enchufismos, amiguismos ni favores. Es oscura y corrupta como todo lo demás. Y si tienes algún escrúpulo, te cuesta lidiar con todo esto. Pero bueno, ¿no os estoy contando nada bueno verdad? Ya os lo he dicho, hoy no tengo mucho que decir.

UN SITIO FRÍO, ANTINATURAL Y MEDIOCRE

Volviendo a los presentadores, algunos se dejan influenciar demasiado por el dinero y el miedo. Cobran pastas desorbitadas y se ensucian las manos de tal forma, que luego resulta imposible tirar para atrás. Luego pasa lo que pasa y nos preguntamos cómo algunos periodistas se han vendido haciendo productos que no se creen ni ellos. Cómo se rodean de tanta mediocridad. Yo os lo digo y la palabra es muy simple: hambre. Por eso, yo soy tan feliz. Porque tengo comida de sobras. Y si lo que hago no me gusta o me parece injusto, me levanto y me voy.
De pequeña, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre decía lo mismo: mayor, para marcharme de los sitios cuando quiera. Y no he dejado de hacerlo desde que cumplí los 18 años y créanme, me va bastante bien. No todo es la televisión y no todo vale. Mi querida caja tonta, te has convertido en un sitio frío, antinatural y mediocre.
Y cuando parecía que nada podía ser mas gris en esta semana oscura que me ha tocado vivir, va y se nos muere Carles Flavià. Un tipo que en los años 90 hacía un programa de televisión que ahora estaría totalmente censurado. Su muerte me ha caído como un rayo en la cabeza. Es el fin de una era. La muerte del humor, el sarcasmo, la mala leche y la verdad. ¡Carles era tan de verdad! La que deben estar liando ahora con Rubianes estén donde estén. Me queda el consuelo de pensar que se estarán cagando en todo, como siempre han hecho. Libres. Suerte que no nacieron ahora, estarían en la cárcel.

lunes, 15 de febrero de 2016

Soy una persona

Esta semana, escribo mi artículo pensando que seguramente no va a gustar. Para los que todavía no se hayan dado cuenta, soy una mujer. Para los que no me conozcan, les diré que soy una mujer guerrera, defensora de muchas causas sociales, animalista, proderechos humanos, amantes y defensora del colectivo LGTB y divina de la muerte. Pero todo esto, no me convierte ni en perfecta ni en inmortal. Solo soy una persona. Con mis virtudes y mis defectos. Nada más.

¿Por qué lo digo? Porque estoy más que harta de la superioridad moral de algunas mujeres, que se creen mejores solo por el hecho de ser hembras y que se escudan en el machismo para no responder a algunas críticas. Que si esto es machista, que si esto es sexista, que si las mujeres no podemos permitir según que ataques... Dejando aparte la violencia de género, que creo que nadie la puede poner en duda, creo que las mujeres nos haríamos un favor enorme a nosotras mismas y al machismo en general, si aceptamos nuestras críticas como personas y no nos escondemos detrás de nuestro sexo a las primeras de cambio.
Anna Gabriel lleva un peinado horrible. Esto no es sexista, esto es verdad. Inés Arrimadas dice siempre lo mismo que Albert Rivera, es un auténtico títere. Esto no es sexista, esto es verdad. Rossy de Palma hizo el ridículo presentando la ceremonia de los Premios Gaudí, entre muchas otras cosas, sacando un dildo negro de hombre y diciendo que eso era el hombre perfecto. Nadie dijo nada. Eso sí me parece un autentico escándalo. ¿El hombre perfecto es un señor de color con el pene muy grande? ¿Ese es el feminismo que queremos? Si llega a presentar la gala un hombre y saca una vagina y hace este comentario, ¡arde Troya! ¿Sí o no?

LA SUPERIORIDAD DE ARIAS CAÑETE

Creo que todo es una gran problema de inseguridad. Cuando Miguel Arias Cañete, en aquel famoso debate de las elecciones europeas con Elena Valenciano dijo: «Debatir con una mujer es complicado porque mostrar superioridad intelectual parece machista». Nadie puso en duda la inteligencia de las mujeres, ¿verdad? Todos nos seguimos acordando de la enorme tontería que dijo el señor Cañete. Y el que quedó como un gran ignorante fue él.
Si cada vez que un hombre critica a una mujer, la empezamos a liar con el tema del machismo, da la sensación de que la crítica es cierta. En serio, cuando alguien dice que una señora es fea, el problema no lo tiene la señorita en cuestión, lo tiene el tipo que lo dice. Hay que pasar de él. Es una critica superficial y absurda, vamos a darle el valor que tiene en realidad. ¿Habéis visto la cara de Antonio Burgos? ¡Ni que fuera George Clooney! Pues eso. A mí su tuit sobre las «tiorras» de Bildu y de la CUP, me dio mucha risa. Y creo que fue un error enorme darle bombo y importancia.
Luego nos encontramos con un Federico Jiménez Losantos, que para hablar del presidente de Catalunya, dice cosas como: «El señor con la fregona en la cabeza». ¿Eso qué es? ¿Machismo, sexismo o un enorme acto de mala educación? O cuando Celia Villalobos se mete con los hombres de Podemos que llevan rastas y dice que no le importa cómo se peinen mientras no le peguen los piojos. Luego el flequillo de las chicas de la CUP es machismo.

UN JUEGO POLÍTICO

¿No os dais cuenta de que esto no tiene nada que ver con el feminismo ni el machismo? Son ataques entre partidos políticos. Hay mujeres del Partido Popular muchísimo más feas que las de la CUP y que hay mujeres de la CUP muchísimo más títeres que Inés Arrimadas. Todo es un gran juego político y muchas veces, los jugadores o jugadoras no saben argumentar. Es entonces cuando se esconden en su sexo o atacan al sexo contrario. ¡Solo es para disimular! Cortinas de humo. Propongo eliminar el machismo y el feminismo del diccionario y quedarnos con la mala educación para defendernos de según qué ataques recibimos.
Y por favor, señoras teóricamente feministas como Inés Arrimadas (dudo que lo sea, una mujer que forma parte de un partido que pone en duda la ley sobre la violencia de género ) dejen mi sexo en paz. Y por favor, ¡critícame! Eso significa que estoy viva, que existo y que puedo ser alabada y atacada igual que un hombre.
Y aprovecho para pedir que hoy, 14 de febrero, día de san Valentín, que todas las parejas se hagan regalos si les apetece. Que se abracen, que se quieran mucho y si hay algún tipo que me quiere enamorar con un ático con piscina, como dice el anuncio que ya ha recibido mil palos por machista, tienen que saber que yo no estoy en el ajo. El ático, para mí. Lo recibiré encantada y la piscina si puede ser de obra y con vistas al mar, mucho mejor. Como dice siempre un buen amigo mío, el amor se va, pero la piscina se queda. Feliz San Valentín a todos.

viernes, 1 de enero de 2016

Que la fuerza te acompañe

Siento una perturbación en la fuerza. Son los remordimientos de no haber conseguido ni un diez por ciento de los propósitos de año nuevo del año pasado. Estamos ya en el 2016 y me temo que va a volver a suceder lo mismo. Gimnasio, dieta, dejar de fumar, subir la escaleras del metro andando, beber dos litros de agua al día, encontrar un novio que te acompañe al cine los domingos…
Cada persona decide su nivel de fuerza de voluntad y, en la mayoría de los casos, se propone objetivos muy difíciles de alcanzar pensando que así logrará conseguirlos. Es completamente absurdo, pero es así. Yo este año me he propuesto no proponerme ningún objetivo en concreto. Mi objetivo es: no tener objetivo. Ya dejé de fumar una vez y creo que esto me sirve para andar tranquila unos cuantos años.
Lo tenía clarísimo, hasta que el día de Navidad, Santa Claus reencarnado en mi padre, me regaló una pulsera de actividad y sueño. Para los que no lo sepan, les explico. Se trata de una pulsera/reloj que te dice, los pasos que andas cada día, las calorías quemadas, los minutos que corres, nadas y duermes. Por si no tenía bastante con el iPhone y el iPad, ahora tengo que llevar puesta una pulsera que me dice cuando estoy despierta o cuando duermo. Como si yo no lo supiera. Un buen regalo, si no fuera porque solo sincronizar el reloj con mi 'smartphone', este me pregunta cuál es mi objetivo diario. Le doy al mínimo que sale por defecto y resulta que cada día tengo que andar veinte minutos, correr diez, nadar cinco y dormir ocho horas. De momento, con lo que llevamos de año, solo he conseguido obtener un diez en el objetivo del sueño. Aunque dice la aplicación, que de las ocho horas solo he dormido cuatro profundamente. Las otras son de sueño ligero. ¡Qué estrés! Temo convertirme en aquel tipo de persona que no sale de casa porque el móvil le dice que llueve aunque haga un sol radiante.

Ver una película o una serie

Bueno, para que nos vamos a engañar, en realidad soy así. Lo primero que hago cuando me levanto es mirar Twitter en mi teléfono y lo último que veo antes de ir a dormir, es una película o serie en mi tableta. Igual por eso mi sueño es ligero. Las nuevas tecnologías nos atraen como el lado oscuro de la fuerza. Noto que me perturban, que no me dejan dormir profundamente, pero no puedo prescindir de ellas. Hay personas capaces de salir de casa sin teléfono móvil o conectarse a Facebook una vez cada seis meses. Personas que no se sienten para nada atraídas por el lado oscuro. Yo he dejado de hablarme con más de un amigo por culpa de esto. No están en Twitter, no cuelgan fotos en Instagram, ni contestan los wasaps y claro… ¡los olvido! Dejan de existir para mí. Y de vez en cuando, ¡me llaman! No sé para qué, para hablar supongo. Yo si quiero hablar con alguien, le mando un wasap para quedar y luego hablo de lo que sea. Eso de hablar por teléfono me parece del siglo pasado. No lo hago ni con los amigos que tengo en el extranjero. Con ellos hacemos 'skypes'. Esos examigos amish son los mismos que llevan reloj, mandan 'christmas' por Navidad y te llaman al fijo el día de tu santo. En serio, ¿alguien utiliza el teléfono fijo? Yo hace poco me harté de recibir llamadas de publicidad absurdas y lo tiré.
Primero fue la tele, luego el teléfono fijo y supongo que lo próximo será el timbre de la puerta. Si voy a buscar a alguien a su casa llamo a su móvil, no al timbre. Y cuando suena el timbre de mi casa, me entran verdaderos escalofríos. Como si estuviéramos en un capitulo de 'Walking dead' y un zombi estuviera asomando por la puerta.

Una princesa más blanda que un flan

No sé si habéis visto ya la nueva de 'Star Wars', pero sin hacer ningún spoiler, os diré que lo peor es la actuación de Carrie Fisher. Nuestra princesa Leia se ha vuelto más blanda que un flan. Y sinceramente, si a Carrie no le apetecía volver, hubiera sido mejor buscar una buena actriz que hiciera su papel. Estoy segura que hay mil millones de fans de la saga, que hubieran dicho la frase 'Que la fuerza te acompañe' con muchas más ganas. ¿Por qué os digo esto? Porque muchas veces la luz no resulta atractiva, el bien nos aburre, nos apalanca y nos convierte en setas. En cambio, el lado oscuro nos seduce, nos activa y nos da energía.
A todos nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker. Es más misterioso, complicado y oscuro. Mucho más atractivo. Como las nuevas tecnologías y nuestros propósitos de año nuevo. Es mucho mejor empezar el año pensando que haremos mil millones de cosas imposibles que empezarlo tirando la toalla. En serio, levántate del sofá y deja de fumar, apúntate a clases de danza o haz 300 abdominales al día. Será difícil pero mucho más divertido que proponerte no hacer nada. ¡Gracias Santa Claus por regalarme la pulsera de entrenamiento! ¡He visto la luz! Me has dado la energía y fuerza que necesitaba. Ahora me voy al gimnasio a nadar… ¡Que la fuerza me acompañe!

Que la fuerza te acompañe

Siento una perturbación en la fuerza. Son los remordimientos de no haber conseguido ni un diez por ciento de los propósitos de año nuevo del año pasado. Estamos ya en el 2016 y me temo que va a volver a suceder lo mismo. Gimnasio, dieta, dejar de fumar, subir la escaleras del metro andando, beber dos litros de agua al día, encontrar un novio que te acompañe al cine los domingos…
Cada persona decide su nivel de fuerza de voluntad y, en la mayoría de los casos, se propone objetivos muy difíciles de alcanzar pensando que así logrará conseguirlos. Es completamente absurdo, pero es así. Yo este año me he propuesto no proponerme ningún objetivo en concreto. Mi objetivo es: no tener objetivo. Ya dejé de fumar una vez y creo que esto me sirve para andar tranquila unos cuantos años.
Lo tenía clarísimo, hasta que el día de Navidad, Santa Claus reencarnado en mi padre, me regaló una pulsera de actividad y sueño. Para los que no lo sepan, les explico. Se trata de una pulsera/reloj que te dice, los pasos que andas cada día, las calorías quemadas, los minutos que corres, nadas y duermes. Por si no tenía bastante con el iPhone y el iPad, ahora tengo que llevar puesta una pulsera que me dice cuando estoy despierta o cuando duermo. Como si yo no lo supiera. Un buen regalo, si no fuera porque solo sincronizar el reloj con mi 'smartphone', este me pregunta cuál es mi objetivo diario. Le doy al mínimo que sale por defecto y resulta que cada día tengo que andar veinte minutos, correr diez, nadar cinco y dormir ocho horas. De momento, con lo que llevamos de año, solo he conseguido obtener un diez en el objetivo del sueño. Aunque dice la aplicación, que de las ocho horas solo he dormido cuatro profundamente. Las otras son de sueño ligero. ¡Qué estrés! Temo convertirme en aquel tipo de persona que no sale de casa porque el móvil le dice que llueve aunque haga un sol radiante.

Ver una película o una serie

Bueno, para que nos vamos a engañar, en realidad soy así. Lo primero que hago cuando me levanto es mirar Twitter en mi teléfono y lo último que veo antes de ir a dormir, es una película o serie en mi tableta. Igual por eso mi sueño es ligero. Las nuevas tecnologías nos atraen como el lado oscuro de la fuerza. Noto que me perturban, que no me dejan dormir profundamente, pero no puedo prescindir de ellas. Hay personas capaces de salir de casa sin teléfono móvil o conectarse a Facebook una vez cada seis meses. Personas que no se sienten para nada atraídas por el lado oscuro. Yo he dejado de hablarme con más de un amigo por culpa de esto. No están en Twitter, no cuelgan fotos en Instagram, ni contestan los wasaps y claro… ¡los olvido! Dejan de existir para mí. Y de vez en cuando, ¡me llaman! No sé para qué, para hablar supongo. Yo si quiero hablar con alguien, le mando un wasap para quedar y luego hablo de lo que sea. Eso de hablar por teléfono me parece del siglo pasado. No lo hago ni con los amigos que tengo en el extranjero. Con ellos hacemos 'skypes'. Esos examigos amish son los mismos que llevan reloj, mandan 'christmas' por Navidad y te llaman al fijo el día de tu santo. En serio, ¿alguien utiliza el teléfono fijo? Yo hace poco me harté de recibir llamadas de publicidad absurdas y lo tiré.
Primero fue la tele, luego el teléfono fijo y supongo que lo próximo será el timbre de la puerta. Si voy a buscar a alguien a su casa llamo a su móvil, no al timbre. Y cuando suena el timbre de mi casa, me entran verdaderos escalofríos. Como si estuviéramos en un capitulo de 'Walking dead' y un zombi estuviera asomando por la puerta.

Una princesa más blanda que un flan

No sé si habéis visto ya la nueva de 'Star Wars', pero sin hacer ningún spoiler, os diré que lo peor es la actuación de Carrie Fisher. Nuestra princesa Leia se ha vuelto más blanda que un flan. Y sinceramente, si a Carrie no le apetecía volver, hubiera sido mejor buscar una buena actriz que hiciera su papel. Estoy segura que hay mil millones de fans de la saga, que hubieran dicho la frase 'Que la fuerza te acompañe' con muchas más ganas. ¿Por qué os digo esto? Porque muchas veces la luz no resulta atractiva, el bien nos aburre, nos apalanca y nos convierte en setas. En cambio, el lado oscuro nos seduce, nos activa y nos da energía.
A todos nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker. Es más misterioso, complicado y oscuro. Mucho más atractivo. Como las nuevas tecnologías y nuestros propósitos de año nuevo. Es mucho mejor empezar el año pensando que haremos mil millones de cosas imposibles que empezarlo tirando la toalla. En serio, levántate del sofá y deja de fumar, apúntate a clases de danza o haz 300 abdominales al día. Será difícil pero mucho más divertido que proponerte no hacer nada. ¡Gracias Santa Claus por regalarme la pulsera de entrenamiento! ¡He visto la luz! Me has dado la energía y fuerza que necesitaba. Ahora me voy al gimnasio a nadar… ¡Que la fuerza me acompañe!