viernes, 1 de enero de 2016

Que la fuerza te acompañe

Siento una perturbación en la fuerza. Son los remordimientos de no haber conseguido ni un diez por ciento de los propósitos de año nuevo del año pasado. Estamos ya en el 2016 y me temo que va a volver a suceder lo mismo. Gimnasio, dieta, dejar de fumar, subir la escaleras del metro andando, beber dos litros de agua al día, encontrar un novio que te acompañe al cine los domingos…
Cada persona decide su nivel de fuerza de voluntad y, en la mayoría de los casos, se propone objetivos muy difíciles de alcanzar pensando que así logrará conseguirlos. Es completamente absurdo, pero es así. Yo este año me he propuesto no proponerme ningún objetivo en concreto. Mi objetivo es: no tener objetivo. Ya dejé de fumar una vez y creo que esto me sirve para andar tranquila unos cuantos años.
Lo tenía clarísimo, hasta que el día de Navidad, Santa Claus reencarnado en mi padre, me regaló una pulsera de actividad y sueño. Para los que no lo sepan, les explico. Se trata de una pulsera/reloj que te dice, los pasos que andas cada día, las calorías quemadas, los minutos que corres, nadas y duermes. Por si no tenía bastante con el iPhone y el iPad, ahora tengo que llevar puesta una pulsera que me dice cuando estoy despierta o cuando duermo. Como si yo no lo supiera. Un buen regalo, si no fuera porque solo sincronizar el reloj con mi 'smartphone', este me pregunta cuál es mi objetivo diario. Le doy al mínimo que sale por defecto y resulta que cada día tengo que andar veinte minutos, correr diez, nadar cinco y dormir ocho horas. De momento, con lo que llevamos de año, solo he conseguido obtener un diez en el objetivo del sueño. Aunque dice la aplicación, que de las ocho horas solo he dormido cuatro profundamente. Las otras son de sueño ligero. ¡Qué estrés! Temo convertirme en aquel tipo de persona que no sale de casa porque el móvil le dice que llueve aunque haga un sol radiante.

Ver una película o una serie

Bueno, para que nos vamos a engañar, en realidad soy así. Lo primero que hago cuando me levanto es mirar Twitter en mi teléfono y lo último que veo antes de ir a dormir, es una película o serie en mi tableta. Igual por eso mi sueño es ligero. Las nuevas tecnologías nos atraen como el lado oscuro de la fuerza. Noto que me perturban, que no me dejan dormir profundamente, pero no puedo prescindir de ellas. Hay personas capaces de salir de casa sin teléfono móvil o conectarse a Facebook una vez cada seis meses. Personas que no se sienten para nada atraídas por el lado oscuro. Yo he dejado de hablarme con más de un amigo por culpa de esto. No están en Twitter, no cuelgan fotos en Instagram, ni contestan los wasaps y claro… ¡los olvido! Dejan de existir para mí. Y de vez en cuando, ¡me llaman! No sé para qué, para hablar supongo. Yo si quiero hablar con alguien, le mando un wasap para quedar y luego hablo de lo que sea. Eso de hablar por teléfono me parece del siglo pasado. No lo hago ni con los amigos que tengo en el extranjero. Con ellos hacemos 'skypes'. Esos examigos amish son los mismos que llevan reloj, mandan 'christmas' por Navidad y te llaman al fijo el día de tu santo. En serio, ¿alguien utiliza el teléfono fijo? Yo hace poco me harté de recibir llamadas de publicidad absurdas y lo tiré.
Primero fue la tele, luego el teléfono fijo y supongo que lo próximo será el timbre de la puerta. Si voy a buscar a alguien a su casa llamo a su móvil, no al timbre. Y cuando suena el timbre de mi casa, me entran verdaderos escalofríos. Como si estuviéramos en un capitulo de 'Walking dead' y un zombi estuviera asomando por la puerta.

Una princesa más blanda que un flan

No sé si habéis visto ya la nueva de 'Star Wars', pero sin hacer ningún spoiler, os diré que lo peor es la actuación de Carrie Fisher. Nuestra princesa Leia se ha vuelto más blanda que un flan. Y sinceramente, si a Carrie no le apetecía volver, hubiera sido mejor buscar una buena actriz que hiciera su papel. Estoy segura que hay mil millones de fans de la saga, que hubieran dicho la frase 'Que la fuerza te acompañe' con muchas más ganas. ¿Por qué os digo esto? Porque muchas veces la luz no resulta atractiva, el bien nos aburre, nos apalanca y nos convierte en setas. En cambio, el lado oscuro nos seduce, nos activa y nos da energía.
A todos nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker. Es más misterioso, complicado y oscuro. Mucho más atractivo. Como las nuevas tecnologías y nuestros propósitos de año nuevo. Es mucho mejor empezar el año pensando que haremos mil millones de cosas imposibles que empezarlo tirando la toalla. En serio, levántate del sofá y deja de fumar, apúntate a clases de danza o haz 300 abdominales al día. Será difícil pero mucho más divertido que proponerte no hacer nada. ¡Gracias Santa Claus por regalarme la pulsera de entrenamiento! ¡He visto la luz! Me has dado la energía y fuerza que necesitaba. Ahora me voy al gimnasio a nadar… ¡Que la fuerza me acompañe!

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