domingo, 11 de junio de 2017

FALSA SEGURIDAD

En menos de una semana estaré cruzando el charco destino a Nueva York. Puede parecer una tontería para algunos, pero para mí es una proeza. Siempre he tenido pánico a volar. Después de los atentados del 11-S me juré a mí misma que jamás volvería a coger un avión. Me había leído un millón de veces el famoso libro 'Cómo superar el miedo a volar' de Allen Carr. Parecía que lo tenía vencido y de golpe y porrazo pasó aquello. Nada decía el libro sobre terrorismo ni qué hacer si al piloto le daba por estrellar el avión contra un edificio. Toda la teoría al carajo.
Luego vino esa ultraseguridad en los aeropuertos donde te desnudan prácticamente para que te subas al avión. Yo debo ser una de las pocas personas del planeta a la que le encanta eso. Me da seguridad. Pero cuando ese tema estaba controladísimo, apareció Andreas Lubitz, aquel piloto de la compañía Germanwings, que no era un terrorista pero sí un chalado. Lo peor de se caso, fue que la obsesión por no dejar entrar a nadie dentro de la cabina de mando, dejó al loco estrellar el avión con total libertad. Otra vez la seguridad no sirvió de nada.
Hace unos días, en Florida, un militar retirado de Irak con grandes problemas psicológicos, tiroteó y mató a cinco personas en la zona de recogida de equipajes del aeropuerto internacional Fort Lauderdale-Hollywood. ¿Cómo puede ser?¿No te dejan entrar una botella de agua y sí una pistola? Por lo visto, si tienes permiso de armas, puedes facturar el arma dentro de tu equipaje, luego al llegar a tu destino, puedes abrir la maleta, sacar la pistola y matar a quien te dé la gana. Claro, que eso pasa en aeropuertos y fuera de ellos.En EEUU cualquier tipo saca un rifle y se pone a disparar a lo loco. Hace años que lo hacen.

MOCHILA SOSPECHOSA

Luego está el tema de la seguridad en los trenes de España. Teniendo en cuenta que el atentado más grave sucedido en Europa fue en un tren en Madrid, no entiendo cómo es tan fácil coger el AVE. No te piden ni billete personal. Cualquiera se puede colar con el billete que ha comprado otro. Es completamente absurdo. Y para colmo del cutrerío lo que pasó hace unos días en la estación de Sants de Barcelona. Fue desalojada porque se encontró una mochila sospechosa sin dueño. ¿Qué hicieron los responsables? Comprobaron el interior de la mochila en la zona de embarque del AVE. Como lo leen. No se la llevaron para examinarla en algún lugar seguro, la abrieron allí mismo. Suerte que fue una falsa alarma y no había ninguna bomba real.
La obsesión por sufrir un atentando es tan grande y la seguridad tan insegura, que a mí ya me han quitado hasta el miedo. En el momento en que te pueden matar en el tren, en el aeropuerto, en el metro, atropellado con un camión, en una sala de conciertos, en la redacción de un periódico o paseando por la calle, yo ya no le tengo miedo al avión. De hecho, creo muy sinceramente que en el avión es donde más segura voy a estar. Luego pisaré suelo americano, y sentiré cómo proclaman oficialmente presidente a Donald Trump el 20 de enero. Eso sí que da miedo. Os lo cuento, a la vuelta. Si es que vuelvo.

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