domingo, 11 de junio de 2017

HEMBRISMO

Últimamente leo demasiados comentarios en Facebook, Twitter o cartas de los lectores en algunos periódicos, en los que se pone en duda la existencia del machismo, del acoso sexual, de la violencia de género o del sexismo... Lo ponen todo en el mismo saco. Se pueden leer comentarios en los que se afirma rotundamente que vivimos en un país donde todos tenemos los mismos derechos, donde el feminismo ya no es necesario o donde directamente se define el feminismo como el equivalente al machismo. Tenemos un lío importante en la cabeza, y a mí me parece de lo más simple.
El machismo quita derechos a las mujeres y el feminismo lucha para recuperarlos. Dicho esto, hay barbaridades muy grandes como utilizar la palabra 'feminista' como un insulto o decirle a alguien que es demasiado feminista. ¿En serio? ¿Es posible ser demasiado feminista? Es como decir que uno es demasiado humano o demasiado justo. ¿No serán los otros que son demasiado machistas, demasiado homófobos o demasiado racistas? ¿No será que no entienden el feminismo y cuando quieren atacar, como no saben argumentar, utilizan la palabra 'feminista' cuando en realidad quieren decir 'hembrista'? Sí, es una palabra muy rara que prácticamente nadie usa y nos tendríamos que preguntar el porqué.
  El hembrismo, por definición, sería el equivalente al machismo. Pero claro, como no se dan casos de cargos de responsabilidad llenos de mujeres sin ningún hombre, de hombres agredidos sexualmente por mujeres en la calle o mujeres políticas que se refieran a los hombres con términos tan asquerosos y despectivos como los que utiliza, por ejemplo, Donald Trump, pues el hembrismo, realmente no existe. A algunas mujeres y algunos hombres que a la mínima ponen en duda la necesidad de ser feminista, no les entra en la cabeza que no se trata de comparar a machos y hembras. Cuando sale un anuncio feminista, siempre salta el que dice: «si esto lo hiciéramos con un hombre se liaría parda». ¡Por supuesto! Pero con una mujer, no es lo mismo. Si fuera lo mismo no tendríamos ningún problema.
PERO ES QUE vivimos en un mundo donde todavía se pone en duda el acoso a la mujer, el miedo que tenemos algunas a subir en el ascensor con desconocidos o la frivolidad con la que se insulta a algunas mujeres llamándolas 'putas' solo por vestir de forma provocativa. Y luego, la facilidad con la que se convierte a la acosada en víctima y cómo se justifican algunos actos machistas tapándolos con el alcholismo o las drogas. Yo a veces bebo y a veces veo a chicos con los que me gustaría liarme, pero les aseguro que por muy borracha que vaya, jamás en mi vida se me ocurriría forzar a nadie a practicar sexo conmigo. Ni a mí, ni a ninguna mujer que yo conozca y créanme, a todas mis amigas nos gusta mucho el vino.
  Hace poco, una diputada de la CUP, Maria Rovira, escribió una carta explicando su experiencia al ser agredida sexualmente en medio de la calle y recibió un montón de críticas de hombres que no entendían que ella, después de ser atacada, prefiriera hablar con una policía mujer. Hilos larguísimos de Facebook discutiendo sobre el tono de la carta y poniendo la lupa en el hecho de que al ser una diputada de la CUP, claro, no le gustan los policías y utilizó su desgracia para politizar con el tema. Me parece alucinante. Como me parece alucinante que casi todos esos comentarios sean de hombres. Comentarios donde niegan las desigualdades en nuestro país. "En mi trabajo no pasa", "todos cobramos lo mismo", "ninguna chica que conozco ha sido atacada", "sois unas exageradas, no es para tanto", "eres una feminazi"… Y yo les diría a todos: "Eres un hombre, ¿verdad? Pues piensa en tu madre o hermana".

FALTA DE EMPATÍA

Me da rabia  y lástima que muchos hombres sean incapaces de empatizar no solo con el feminismo, ni siquiera con el miedo. El terror que pueda sentir una mujer que acaba de ser atacada. Todos los hombres, que han sido gestados en el vientre de una mujer, tendrían que gritar bien alto que son feministas. No se trata solo de no discriminar. Se trata de tener las mismas oportunidades y no ponerlas en duda.
  Todavía hay hombres que frivolizan al hablar del acoso. Hombres que se creen que nos pone cachondas cuando nos miran con lascivia en un ascensor o en un parque, me da lo mismo. Tíos que no saben ligar ni seducir y que se creen que lo hacen. Como los chicos de los Sanfermines que violaron a una chica y en sus mensajes de WhatsApp decían: "Follándonos a una entre los cinco. Puta pasada de viaje". No chavales, no os habéis follado a nadie. Habéis cometido un delito y violado a una mujer. Luego, algunos creen que algunas somos demasiado feministas. ¿En serio? Venga ya. No conozco a ningún hombre que haya sido acosado sexualmente por ninguna mujer en un ascensor ni ningún amigo que tenga miedo a volver a casa andando solo de noche. Es por eso por lo que no usamos el termino hembrismo, básicamente porque no existe.

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