miércoles, 28 de junio de 2017

TOREROFOBIA


Últimamente parece que estamos todos llenos de fobias. Niñofobia, turismofobia o bicifobia. Hay un problema, la gente reacciona y resulta que lo que tenemos es fobia. Se dice como para justificar el ataque o las críticas al colectivo condenado. No sé yo, creo que los hashtags se nos están yendo de las manos. La última fobia de actualidad es #torerofobia. Si entendemos la fobia como un miedo irracional a algo, no creo que nadie tenga torerofobia. Yo soy profundamente animalista y los toreros no me dan ningún miedo irracional. El sentimiento que yo pueda tener hacia las corridas de toros es de pena y empatía hacia el toro y de desprecio absoluto hacia el torero. Nada de miedo, y menos de fobia.
Este hashtag ha surgido después de la muerte del torero Iván Fandiño el pasado 17 de junio en Francia. Muchos ataques en las redes, muy violentos y crueles contra él y otros toreros muertos en la plaza. Insisto: no creo que sea un problema de fobia al torero, lo que hay es un rechazo social cada vez mayor hacia esta profesión. A mí no me gustan los toros, pero, como dijo el guionista inglés Ricky Gervais, si tengo que escoger equipo voy con el toro. Y como el juego va de si muere el humano o muere el animal, pues tomo partido.
Es muy cruel alegrarse de la muerte de un ser humano, pero el problema no es de los animalistas, el problema es de ese espectáculo que consiste en enfrentar a un señor contra un toro hasta acabar con él. Si aceptamos esta salvajada asquerosa y espeluznante tenemos que aceptar también, con deportividad, el no ganar. Es «arte», dicen algunos. OK, digamos que lo compramos. Pues también será «arte» ver sangrar al torero hasta morir, ¿no? Lo que no se puede es jugar a un juego donde siempre gana uno. Sería injusto. Luego, si pierdes no te extrañe que algunos lo celebren. Es verdad que hay tuits realmente bestias y crueles, pero, francamente, más cruel es torturar a un animal hasta la muerte por pura diversión. Eso siempre será peor que alegrarse de la muerte de un hombre que se puso donde se puso porque le dio la real gana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario