domingo, 11 de junio de 2017

U DE URGEL

Somos muchos los que nos sentimos como si nos cortaran un brazo cada vez que cierra un cine histórico de Barcelona: Rex, Casablanca, Renoir las Corts, Lauren Gracia, Alexandra... Es verdad que también abren otros como los Balmes Multicines pero, francamente, tiene más magia el salón de mi casa. Uno de los cierres más dolorosos para mí y para muchos fue el del cine Urgel. Me gustaba porque lo tenía cerca de casa y lo adoraba porque tenía una carga emotiva y nostálgica enorme para mí. Ese olor tan característico, esa mezcla de terciopelo, polvo y aire acondicionado. Esas cortinas rojas. Si me concentro, lo puedo recordar a la perfección. Entraba dentro y automáticamente me trasportaba al pasado. Viendo a Indiana Jones con mi madre o celebrando mis fiestas de cumpleaños.
El cine cerró el 30 de mayo del 2013 pero no se ha sabido ahora que las famosas letras blancas que componían su nombre fueron tiradas a la basura muchos años después. Eso dice un portavoz del grupo Balañá. Dejen que una servidora lo dude. Balañá vendió el cine a la cadena de supermercados Bonpreu. O sea que, en principio, las tiraron los señores de Bonpreu. Pero, ¿alguien se cree que los empresarios de Balañá no negociaron el famoso rótulo? ¿Ni aunque fuera para venderlo o subastarlo?

FACHADA HISTÓRICA

Muchos éramos los vecinos que veíamos apenados a diario el cine con la persiana bajada. Pero de alguna forma, al seguir viendo las letras bien colocadas en su sitio, seguíamos recibiendo su energía y el barrio seguía decorado con esa fachada histórica. Pero recuerdo un día, paseado como siempre con mi perra Piper, que nos dimos cuenta de que faltaba la letra U. Solo la U. Lo demás se mantenía intacto. Era el 17 de abril del 2016 y nos dijeron que las llaves del cine aún no habían sido entregadas a Bonpreu.
¿Dónde está la U? Nos preguntábamos vecinos y amigos. Todo parecía indicar que había sido cedida por alguien a otro alguien. Rápidamente empezaron las llamadas. Cinéfilos y nostálgicos interesados en las otras letras. Los rumores hablan de un crítico de cine, de un periodista o de la hija de un famoso empresario. Quiero creer que esto del contenedor es una falacia para que la gente deje de llamar y pedir. Quiero creer que las letras de los cines desaparecidos están en casa de gente que las ama y las cuida con amor. Conozco a una directora de fotografía que tiene la letras de la palabra entera cine del cerrado cine Nàpols y las muestra con orgullo si vas a su casa.

Pero hay algo raro en todo esto. Si las letras del Urgel fueron regaladas, ¿por qué los poseedores de tan maravilloso tesoro no lo dicen? ¿Temen que se las robemos? ¿Las quieren vender por Wallapop? ¿Es todo un bulo y puede ser cierto lo de la basura? Yo prefiero pensar que se las han repartido entre cuatro amigos. Propongo que las devuelvan y las coloquen en el centro de la zona ajardinada que dicen que harán en la calle Urgell. Como mínimo, para poder pasar por delante sin sentir la vergüenza que me provoca ahora.

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