miércoles, 9 de agosto de 2017

SI A LA SUBROGADA

España va siempre un poco tarde, pero las leyes se van adaptando al siglo en que vivimos y poco a poco las mujeres podemos votar, luego nos podemos divorciar, abortar, los gais se pueden casar y dentro de nada regularizaremos la gestación subrogada como se ha hecho en Portugal.

Hace más de 20 años, en la famosa serie 'Friends', Chandler y Mónica tenían mellizos gracias a una mujer gestante y su amiga Phoebe gestaba los tres hijos de su hermano. No recuerdo en aquellos momentos ningún debate al respecto. Se veía y se sigue viendo en EEUU algo de lo más normal. Pero en nuestro país, algunos radicales de izquierda y derecha han despertado ahora y están muy en contra. Por suerte, son una minoría y las encuestas nos muestran claramente que la mayoría de los españoles están a favor de un ley que regularice esta técnica de reproducción.


El debate empieza cuando algunos creen que gestar un hijo te convierte en madre. Otros creemos que ser madre es otra cosa. Luego están las razones que pueden llevar a una persona o pareja a recurrir a la gestación subrogada. Adopciones imposibles, problemas de fertilidad, parejas gais, etc... Algunos creen que ellos no tienen derecho a tener hijos.

A mí me preocupan más el montón de tarados, pederastas, maltratadores o drogadictos que sí tienen derecho y pueden tener los hijos que quieran de forma natural. Muchas barbaridades se han dicho ya sobre la mal llamada "maternidad subrogada". La comparación con el tráfico de órganos, la prostitución o el feminismo de postureo. Ni todas las trabajadoras sexuales son esclavas ni dar un riñón está penalizado.

Poner la lupa
Si tenemos que poner la lupa en la gestación subrogada, la ponemos también encima de la adopción, encima de las personas biológicamente preparadas para tener hijos pero moralmente incapaces de criarlos o de lo discriminatorio que es negar la reproducción a las parejas gais.  No podemos estar en contra de la vida, en contra del presente y creernos que los heterosexuales fértiles con pareja son los únicos con derecho a tener hijos. Esto no es justo.


En España la subrogada está prohibida por ley, pero si gestas a tu hijo en el útero de otro país y nueve meses más tarde te vienes con tu bebé, este será reconocido e inscrito en el Registro Civil español como consecuencia de una sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos que apela al interés del menor.  Aunque esto no será ni fácil ni rápido. ¿Se dan cuenta que es completamente absurdo estar en contra de la regularización? Negar esa realidad solo nos hace añadir sufrimiento y mucha burocracia.

Como yo también soy feminista, quiero una ley justa para mi país para asegurarme que aquí se respetarán las reglas y no se explotará a ninguna mujer en el proceso.

Para acabar. Los tuits contra el neoliberalismo y las lecciones de moral escritas desde vuestro móvil de última generación o desde vuestro ordenador del primer mundo, seguramente fabricado por niños del tercero, os los podéis ahorrar. Dejémonos de hipocresías y pongámonos a trabajar.

BOLSAS A PRECIO DE RISA

A partir del próximo 1 de enero se cobrará entre cinco y 30 céntimos, dependiendo del grosor, la bolsa de plástico que se entregue al cliente en cualquier establecimiento de España. Tiendas de ropa, supermercados, bazares varios, etc… En Catalunya ya hace tiempo que se han puesto serios con este tema, sobre todo en los supermercados, que son penalizados con una multa si no nos cobran las malditas bolsas.
A mi me fastidia un montón cada vez que voy al súper de forma inesperada y sin el carro de la compra, encontrarme con el maldito dilema de las bolsas de plástico. ¿La cojo o no la cojo? Mi dilema nunca es ¿la pago o no la pago? Si valiera cinco euros igual me lo pensaría más, pero francamente, por unos céntimos si no estás concienciado con el medio ambiente, esto no lo va a conseguir.

IMPACTO NULO

No sé qué dirán las encuestas, pero en mi barrio el impacto de hacer pagar las bolsas a precio de risa ha sido nula. La gente sigue pagando y tirando la bolsa al día siguiente. Y yo me pregunto: ¿tan difícil es dar bolsas de papel reciclado? Si realmente fuera por el medio ambiente, ¿por qué el mismo súper que me cobra la bolsa me vende la fruta envuelta en plástico y dentro de otra bandeja de plástico como si fuera una mona de pascua? ¿Por qué a la pescadera le tengo que recordar cada semana que no me ponga el pescado en la bandejita de plástico? Maldito plástico. Por una parte te lo cobran y  por otra te lo regalan sin tú pedirlo. ¿No se dan cuenta de que es completamente absurdo?
A mí no me cabrea pagar la bolsa de plástico con publicidad. Que esta es otra. Ya que pago, me podrían dar bolsas lisas sin logos ni marcas. Pero eso tampoco es lo que más me cabrea. Ni la publicidad ni el precio. Lo que realmente me fastidia es que me la den. Así de simple. Si realmente quieren concienciar a la gente, lo que tienen que hacer es cobrar la bolsa a 25 euros. Y en lugar de publicidad, poner un un texto que diga: "Esta bolsa se destruirá dentro de mil años. ¡Utilízala! Tienes todo el tiempo del mundo".

VERGÜENZA

Cuando se echa el cierre a la semana del Orgullo LGTB en Barcelona, nos encontramos como cada año con mil comentarios absurdos y homófobos de personas que se preguntan por qué no celebramos el día del orgullo heterosexual. Como si los derechos de los hetero hubieran estado o estén perseguidos en la actualidad en algún país del mundo. Dejando aparte semejante tontería, me centraré más en el desfile. El Pride Parade que se hizo en Madrid el 1 de julio, que en Barcelona celebramos el pasado sábado. Carrozas llenas de gente disfrazada, vestida de colores, gritando a los cuatro vientos que quiere ser libre y feliz. A algunos les puede parecer exagerado. Yo les preguntaría: ¿alguna vez se han avergonzado de algo? La vergüenza es un sentimiento horrible. La definición exacta es: “Sentimiento de pérdida de dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos”. El colectivo LGTB ha sentido mucha vergüenza de su condición sexual durante muchos años. Vergüenza y humillación. En España, no hace mucho existía la ley de vagos y maleantes. Fue una ley impulsada por consenso durante la Segunda República para "el control de mendigos y rufianes sin oficio conocido". El 15 de julio de 1954 fue modificada por el régimen franquista, para poder perseguir y castigar cualquier práctica homosexual.

CUARENTA AÑOS DE LA PRIMERA MANIFESTACIÓN

Tras la muerte de Franco, los activistas crearon el Front d'Alliberament Gai de Catalunya, que aún existe y tiene su sede en el barrio de Gràcia, en Barcelona. Ese movimiento dio lugar al conocido Casal Lambda y fue el impulsor de la gran manifestación en las Ramblas del 26 de junio de 1977. El primer Orgullo, del que hace ya 40 años. Se consiguió que el Gobierno de Adolfo Suárez retirara la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Orgullos más tarde, llega el 2015 con el Gobierno de Zapatero y España se convierte en el tercer país del mundo, tras Holanda y Bélgica, en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Sin lucha no hay recompensa, es evidente. Mucha gente se ha dejado la vida en ello. Y aunque parezca que en España estamos muy bien, la homofobia todavía existe.

VERGÜENZA TRANSFORMADA EN ORGULLO

Por eso es importante no solamente apoyar la fiesta del Orgullo, sino que hay que aplaudir la pluma, la locura y los gritos. Lo peor que puede sentir una persona gay encerrada en el armario es la vergüenza. Y la humillación que va de la mano de ella. La Pride Parade  es una gran manifestación donde se destruye la vergüenza y se transforma en orgullo. La gente que critica la fiesta por el disfraz no ha entendido nada. El disfraz lo llevan algunos cada maldito día de su vida. Para quedar bien y para no sentirse juzgados ni avergonzados. “No grites, vigila la mano, ponte mona que pareces un tío...". Pues bien, en la fiesta del Orgullo lo que se hace en realidad es tirar el disfraz por la ventana. Ojalá llegue el día en que nadie sienta vergüenza al salir a la calle, ojalá llegue el día en que nadie sienta miedo al salir a la calle, ojalá llegue el día en que nadie muera al salir a la calle solo por el hecho de amar a alguien de su mismo sexo. ¡Seguimos!